Vínculos afectivos

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

“Transferencia es volver a vivir el pasado reprimido,

más exactamente, el pasado rechazado”1

Ralph R. Greenson

¿De qué se tratan los vínculos afectivos? De transferencia. En un primer momento la transferencia hace referencia a esos fantasmas con los que nos vinculamos en las relaciones interpersonales, es decir, nos dirigimos al otro como en su momento nos vinculábamos con nuestros padres. Dentro de la experiencia psicoanalítica, la transferencia también se da, como en toda relación interpersonal, con la salvedad de que dentro del consultorio esa transferencia (depositar en el otro los fantasmas de la infancia) se analizan.

En la experiencia analítica el movimiento de la transferencia implicaría un des-vincularse de una relación inicial (con padre/madre) para luego hacer un vínculo con el analista; ese vínculo es similar al vínculo inicial, muchas cosas se pondrán en juego, muchos fantasmas se harán presentes, se repetirá esa manera de amar al padre/madre. El resultado final de llevar a cabo ese vínculo con el psicoanalista nos recuerda que no se puede andar por la vida haciendo vínculos afectivos de los cuales se espera la redención,  sin embargo, sabemos que es el vínculo transferencial es necesario para establecer el principio de la cura.

Al final del análisis el paciente da cuenta de que así como es posible desapegarse del vínculo inicial con el padre/madre, que posteriormente lo re-editó en el consultorio a través de la transferencia con su analista, eso le permite dar cuenta de que los vínculos subsecuentes estarán alimentados por esa ilusión otorgada por el primer vínculo. Por lo tanto, la cura analítica implica un saber vincularse con el otro ya no más a través del fantasma ¿qué quiere decir esto? Que el vínculo se establece con el otro tal cual es.

Muchas de nuestras relaciones afectivas están predeterminados por un vínculo primario e intentamos que ese vínculo se repita, por eso constantemente estamos demandando amor a personas que no lo pueden propiciar. El análisis permite eso, dar cuenta que detrás de cada vínculo se esconde un fantasma y que es preciso atravesarlo para poder acceder al otro en lo que es y no en lo que proyectamos de nosotros mismos en él.

Si de algo cura el psicoanálisis, escribió Lacan, es la cura de la ilusión, y precisamente qué mayor ilusión que la de creer que el otro proveerá la felicidad tan preciada. El psicoanálisis como ese dispositivo que permite ver al otro no como el producto de un conglomerado de introyecciones y proyecciones. El psicoanálisis abre la puerta para poder apreciar al otro tal cual, sin los restos que inconscientemente deseamos que se encarnen en él o ella.

Los vínculos afectivos tienen mucho de esto. Mucho de los pleitos, desacuerdos, desavenencias en las relaciones de pareja tiene que ver con lo que aquí se comenta, la pareja espera que la felicidad provenga del otro, como alguna vez la felicidad provino de ese vínculo que se estableció con el padre/madre. También sucede que los reclamos dentro de la relación de pareja obedecen a conflictos no resueltos con el vínculo primario establecido con el padre/madre. ¿Qué hacer? Precisamente el psicoanálisis permite ese paso necesario para elaborar la ilusión del Edipo y poder acceder a un vínculo afectivo con mayor plenitud.

1 Greenson, Ralph. Técnica y práctica del psicoanálisis. ed. Siglo XXI, tercera reimpresión, 2014, p. 182

Contacto: psicologocarlosmoreno@gmail.com

 

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El síntoma y el deseo  

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

“Pero estos elementos (los de la infancia) se han ordenado en una nueva trama

y se han transferido a otras personas”

S. Freud

¿Cómo podemos leer el síntoma del paciente? ¿Cómo leer el propio padecimiento que atraviesa la subjetividad y crea el malestar por el cual nos quejamos? Sigmund Freud en su libro la Interpretación de los sueños, escribe lo siguiente: “pero estos elementos (los de la infancia) se han ordenado en una nueva trama y se han transferido a otras personas”,1 haciendo referencia a que las vivencias de la infancia se vuelven a presentar en la vida adulta en tramas similares en donde lo único que cambia son los personajes.

¿Cuál es la relevancia de esto? Es importante saber que el malestar que nos aqueja (depresión, fobia, obsesión, estrés, angustia, relaciones interpersonales fallidas, etc.,) tiene su modelo precisamente en los vínculos afectivos de la más tierna infancia, es por eso que la “compulsión a la repetición” tiene su lugar, en donde lo que hacemos es repetir una escena, una vivencia que se ha quedado fijada en nuestro inconsciente y desde allí intenta manifestarse.

Sigmund Freud en el mismo libro ya citado líneas arriba, escribe: “El psicoanálisis demuestra que también los sueños de displacer son cumplimientos de deseo”.2 Toda conducta se lleva a cabo porque está al servicio de un deseo, es una máxima dentro del psicoanálisis; por lo tanto, habrá que analizar eso de lo que tanto nos quejamos al servicio de qué está, es decir, qué deseo se está cumpliendo en eso de lo que tanto nos quejamos. ¿Cuál es el deseo oculto detrás de esas conductas que llamamos autodestructivas? ¿Al servicio de qué deseo inconsciente es que llevamos a cabo acontecimientos que van en contra de la pulsión de vida?

La experiencia analítica da cuenta de ello; el proceso analítico visto como esa elaboración en tres momentos: quejarse del otro, quejarse de uno mismo y saber qué hacer con eso que se revela para poder dar paso a otro momento: poder bien-decir.

En eso consiste la resiliencia como la concibe el psicoanalista Boris Cyrulnik; no todo está perdido, es cierto que en la infancia se estructura la personalidad (“Lo que llamamos nuestro carácter se basa en las huellas mnémicas de nuestras impresiones; y por cierto las que nos produjeron un efecto más fuerte, las de nuestra primera juventud, son las que casi nunca devienen conscientes”.)2 pero precisamente el psicoanálisis apuesta a que el sujeto puede hacer consciente todos esos elementos inconscientes y hacer algo con ello, quizá comenzar a construir una existencia de acuerdo al propio deseo y no tanto de acuerdo al mandato del Otro.

El síntoma como el resultado de una relación de compromiso entre el deseo y el deber.

Al síntoma se le puede abordar como si fuera un sueño, es decir, el paciente acude a psicoanálisis o cualquier otra denominación psi en busca de alivio, de lo que debe enterarse es de que ese síntoma obedece al inconsciente. Muchas de las veces el paciente se sorprende diciendo: “es que no sé por qué me sucede esto” o “no sé por qué no puedo dejar de hacer esto”, precisamente hasta ese lugar debemos de acudir para encontrar el origen del malestar. El síntoma como un sueño que requiere de interpretación. El psicoanálisis intenta revelar el deseo oculto detrás del síntoma.

Contacto: psicologocarlosmoreno@gmail.com