Rectificación subjetiva

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

 

“Lo que Lacan llamaba rectificación subjetiva es pasar del hecho de quejarse de los otros para quejarse de sí mismo.”

(Jacques-Alain Miller en Introducción al método psicoanalítico, p. 69)

 

¿De quién habla el paciente cuando se queja? Dentro de la experiencia analítica podríamos encontrar un primer momento en donde el paciente dirige su malestar hacia el Otro, ese Otro encarnado en su pareja, en su trabajo, autoridades, hijos, familia, etc., en donde el paciente da cuenta de que su malestar es provocado por el otro, sin darse cuenta de que él o ella ha decidido no moverse de ese lugar.

En un segundo momento, si el paciente decide continuar con su análisis, da cuenta de que esa “queja” dirigida al sujeto del aquí y el ahora, no iba dirigida a él o ella, sino más bien representaba una queja no vertida en su momento, y muchas de las veces esa queja no dicha, tiene que ver con el vínculo con sus padres, es decir, el malestar del cual el paciente se queja surge en su presente como un fantasma que aún vive y se alimenta de las vivencias de su pasado.

Un tercer momento del proceso analítico tiene que ver con la “rectificación subjetiva” es decir: “¿cuál es tu propia parte en el desorden del que te quejas?”1 como escribiera Lacan en su lectura del caso Dora2 analizado por S. Freud. Es decir, hacerse cargo de la propia vida. Cito a Jacques-Alain Miller: “el acto analítico consiste en implicar al sujeto en aquello de lo que se queja, implicarlo en las cosas de las cuales se queja.3

El tercer momento en un análisis es un acontecimiento muy relevante, no se da durante las primeras sesiones, no se obtiene por arte de magia, se requiere de tiempo, dar tiempo al sujeto del inconsciente, saber qué hacer con eso que se va descubriendo a lo largo del análisis. Saber qué hacer con ese goce que nos constituye. Saber qué hacer con ese deseo que le habita. Implica un nuevo nacimiento. Un psicoanálisis es eso, nacer de nuevo, ver la vida con una nueva visión. Una paciente de S. Freud, cuando analizaban un sueño que implicaba agua, ella misma responde: “¿A caso por la cura no soy como nacida de nuevo”?4

Una paciente se queja de la “maldad” de su patrón, de la maldad de su pareja, de la maldad en la sociedad. Ya sabemos hacia dónde se está dirigiendo; hacia la propia maldad que le constituye pero que por el momento decide no ver.

Hasta que el sujeto no reconozca que su demanda tiene un origen más atrás y que no se origina en su situación actual, hasta ese momento el paciente puede comenzar a ver las cosas con mayor claridad, mientras no suceda ese acontecimiento, seguirá colgando medallitas en personas que no le corresponden; su malestar seguirá alimentándose de ese núcleo que se encuentra en su más tierna infancia. Lo demás es un eterno repetir.

La familia es lo que marca, es lo que troquela, y vamos por la vida amando, queriendo, odiando, decidiendo de esa única manera que ha quedado cincelada en nuestro inconsciente. Es por eso la importancia de resignificar el pasado, es por eso la importancia de la historia de vida dentro de un psicoanálisis. Habrá pacientes que no recuerden su pasado, quizá no es necesario que lo recuerden, ya que en el presente lo están viviendo.

El mandato del inconsciente no descansa, desde su lugar ordena las cosas, desde su lugar toma las decisiones más trascendentales y las más triviales (a través de errores, lapsus, olvidos) es decir, qué conveniente resulta olvidar algún evento, o cambiar un nombre por otro, cometer un acto fallido, etc., son y seguirán siendo manifestaciones del inconsciente.

Es por eso que si solamente en la psicoterapia se aborda el presente se deja de soslayo lo más importante. El discurso del inconsciente siempre encontrará la manera de manifestarse, de salir a la luz, ya sea a través de un síntoma, un malestar, un sueño, etc.

1 Lacan, J. Escritos 1, 1951, p. 213

2 Freud, S. Fragmento de un análisis de un caso de histeria (Dora) 1905, AE, volumen VII

3 Miller, Jacques-Alain. Introducción al método psicoanalítico. 1997. Ed paidos, p. 70.

4Freud, S. La interpretación de los sueños, segunda parte, 1900, AE, volumen V, p. 402

Contacto: psicologocarlosmoreno@gmail.com

 

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