Dime lo que sueñas y te diré quién eres

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

“El estado del dormir posibilita la formación del sueño por cuanto rebaja la censura endopsíquica”.

(S. Freud)

 

“Dime lo que sueñas y te diré quién eres”. ¿Qué nos puede aportar la interpretación de los sueños al conocimiento propio? “Conócete a ti mismo” decía Sócrates. Sigmund Freud postula en su libro La interpretación de los sueños que tanto un síntoma como un sueño nos dicen mucho de nuestra condición humana. En el prefacio del libro “Tres grandes sueños de pasión, locura y seducción” podemos leer: “Sólo mediante las formaciones del inconsciente (sueño, acto fallido, síntoma) sabemos quiénes somos. Si no atendemos a lo que estas revelaciones nos anuncian, estamos destinados a vivir como ignorantes de nuestra verdadera naturaleza (condición humana). Es por eso que la vía regia al inconsciente se convierte también en la vía regia al conocimiento de nosotros mismos. El sueño, lo mismo que la locura, nos desenmascara, nos arranca la careta de la “normalidad” y nos muestra tal como somos.” 1

El ser humano es un perverso, sólo que a través de la cultura se ha convertido en sujeto, en persona capaz de sublimar, reprimir, desplazar su perversión; sin embargo, la condición humana se manifiesta constantemente durante el sueño. Lo que el neurótico sueña el perverso lo lleva a cabo. Quizá será por eso el odio que el neurótico tiene al perverso, porque el neurótico no se permite el goce al cual el perverso tiene acceso. El neurótico sólo tiene acceso al goce a través de la fantasía.

El epígrafe que utilizo para el presente texto, el aforismo freudiano: “El estado del dormir posibilita la formación del sueño por cuanto rebaja la censura endopsíquica”,2 ciertamente nos plantea que el ser humano necesita de una autocensura para poder acceder a la cultura, pero que es durante el sueño en donde se muestra tal cual, sin filtro. Será en el dispositivo psicoanalítico donde se desentrañan los deseos inconscientes reprimidos que se esconden detrás de la “figurabilidad” que se nos presenta como sueño manifiesto.

El psicoanalista Carlos Gaos escribe en el prólogo al libro Tres grandes sueños de pasión, locura y seducción: “Freud propuso una nueva fórmula que inscribía el relato de esa experiencia insensata en las coordenadas de un historial ominoso, irreconocible para el propio narrador”.3 Precisamente eso fue lo que le llamó la atención a Freud, que dentro de cada uno de los seres humanos habita algo que aterra, pero que a la vez encanta.

Continuando con lo que escribe Carlos Gaos: “había una historia que hablaba por él, a través de él e incluso en su contra”. Es así como resulta el encuentro con el propio inconsciente, muchas de las veces no se está de acuerdo con el deseo que a uno le habita, pero ¿qué se le va a poder hacer a eso? ¿Ha usted actuado en conformidad con el deseo que lo habita?4 pregunta Lacan, para después rematar: “La única cosa de la que se puede ser culpable es de haber cedido en su deseo.”,5 es decir, saber y reconocer la propia condición humana, de qué se está hecho y tratar, en la medida de lo posible vivir de acuerdo al propio deseo tomando en cuenta la ética y la responsabilidad. ¿Qué hago con esto que tanto me aterra? Quizá aterra porque encanta.

Por lo tanto, la interpretación de los sueños, siguiendo con el discurso de Carlos Gaos: “Se trata de descender a los infiernos, de desentrañar la maligna podredumbre humana tras sus disfraces de insensatez o inocencia”.6 Nadie se salva de eso.

Por último, recurro una vez más al prologo escrito por el psicoanalista Carlos Gaos (Miembro fundador del Taller de Investigaciones Psicoanalíticas A.C.): “La interpretación de los sueños tiene la característica de que deja al humano en el desamparo ante las demoníacas fuerzas que lo habitan”,7 es decir, el inconsciente traza nuestro destino, como la tragedia de Edipo, así esa historia que se nos presenta como una “historia alterna” a la propia que vamos viviendo. Poner atención a los propios sueños y su interpretación desde el psicoanálisis, puede dar luz para poder comprender el propio malestar que aqueja.

¿Por qué la importancia de interpretar el sueño? Porque precisamente es allí donde nos topamos con nuestro verdadero deseo, que está íntimamente ligado a nuestra infancia.

Conforme el sujeto vaya adentrándose al análisis de su inconsciente, en esa medida podrá tener acceso a esa parte de sí mismo que no ha explorado, quitará poco a poco la censura y por consiguiente vivir en la apertura de dejar de engañarse a sí mismo.

1 España, Pablo y Alquicira, Mario. Tres grandes sueños de pasión, locura y seducción, ed. CPM, 2001, p. 18

2 Freud, S. La interpretación de los sueños, 1900, AE, tomo V, p. 520

3 Carlos Gaos en prólogo al libro Tres grandes sueños de pasión, locura y seducción, CPM, 2001, p. 13.

4 Lacan, J. El Seminario VII, p. 373

5 Lacan, J. El Seminario VII, p. 382

6 Gaos, Carlos, ídem, p. 13

7 Gaos, Carlos, ídem, p. 14

Contacto: psicologocarlosmoreno@gmail.com

 

Psicoanálisis en la vida cotidiana

En esta nueva temporada como colaborador de este sitio electrónico, quisiera abordar las problemáticas que se nos presentan en la vida cotidiana y ofrecer una mirada desde el psicoanálisis. El saber cómo es que estamos constituidos y lo que eso conlleva nos puede ofrecer otro punto de vista con el cual asumamos nuestra existencia, en el trabajo, en el amor, en las relaciones interpersonales. Sabemos desde Freud que todo ser humano posee una estructura psíquica que se compone por un Ello, un Yo y un Superyó, así como de un consciente, preconsciente e inconsciente y es en esta estructura de la personalidad desde donde tomamos las decisiones, elegimos nuestra vida, amamos y sufrimos y demás vericuetos propios del diario acontecer.

La idea de este espacio es dar a conocer cómo se trabaja dentro de una sesión de psicoanálisis, qué cosas ocurren dentro de la experiencia analítica y que puede ayudar a comprender algunas cosas del diario vivir como lo son el “lapsus lingüe” los errores, accidentes, motivaciones, deseos, olvidos, etc. es decir, tratar de poner al servicio del lector algunas consideraciones propias de la clínica para ir comprendiendo por qué actuamos como actuamos.

En esta primera entrega quisiera abordar, a manera de apertura, cómo es que estamos constituidos, cuál es nuestra condición humana, de qué estamos hechos. Algunas respuestas las podemos encontrar en la religión o en la ciencia y la filosofía. Pero como en este lugar estaremos hablando de psicoanálisis, será desde allí que intentaremos encontrar algunas pistas para que cada uno encuentre respuestas a sus interrogantes existenciales.

¿Por qué un psicoanálisis? Sigmund Freud fue el padre del psicoanálisis, se dio cuenta de que sus pacientes enfermaban porque reprimían cosas; ¿qué cosas? deseos, pensamientos, palabras, sobre todo mociones (movimientos, inclinaciones, pensamientos reiterativos) que entraban en conflicto con la moral de la sociedad en turno. Muchas de sus primeras pacientes acudían a él y platicaban de frustraciones, represiones, sueños y anhelos frustrados. Poco a poco Sigmund Freud se fue dando cuenta de que había algo más, de que en cada ser humano existía “algo de lo que nadie quiere hablar” y a eso el Dr. Freud le llamó “lo inconsciente”, que después, conforme fue elaborando su teoría, años después coincidiría mucho con lo que en 1920 llamaría el “Ello”. Así tenemos que la primera tópica freudiana (Consciente, Preconsciente e Inconsciente) se entrelaza con la segunda tópica freudiana (Ello, Yo y Superyó) de lo que estaremos hablando en el transcurso de estas entregas.

¿Por qué es importante saber esto? ¿Cómo repercute en el diario vivir del ser humano? Pondré un ejemplo: en la mayoría de los casos (y me atrevería a decir que en todos los casos) es muy frecuente que el ser humano tenga conflictos con el prójimo, llámese pareja, amigos, patrón, jefe, etc. es entonces cuando la gente se pregunta ¿por qué me cae tan mal? o “desde que lo vi sentí la mala vibra”. Eso tiene su explicación: andamos por la vida con conflictos no resueltos y muchas de las veces los conflictos que tenemos en la edad adulta vienen a remover esos conflictos que traemos arrastrando desde la más tierna infancia. Es por eso que una persona ante una situación reacciona de alguna manera y otra persona reacciona distinto, como por ejemplo ante una ruptura amorosa, un despido laboral, etc.

¿Por qué se suicidan los que se suicidan? ¿Por qué la gente se vuelve “loca”? Estos y muchos puntos más el psicoanálisis ha intentado investigar e intenta dar alguna luz para poder vivir la vida ligero de equipaje. Estos y otros asuntos de la vida cotidiana iremos abordando en este espacio.

Experiencias cumbre

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

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imagen de artistasdelatierra.com

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El ser humano atraviesa la vida experimentando situaciones cotidianas, del trabajo al hogar, horas incontables de estudio, diversión, comer, dormir, ritos sociales y un cúmulo de actividades más que hacen de la vida algo llevadero, algo soportable.

La vida del ser humano adquiere sentido cuando se topa con lo que los psicoterapeutas humanistas han denominado “experiencias cumbre” es decir, acontecimientos en la vida fuera de lo ordinario que a la postre dan un giro a la existencia del humano. Como experiencias cumbre por antonomasia están las que se rigen por el acontecimiento de la vida y el suceso de la muerte. Cuando nace un hijo o cuando muere un ser amado. Esas dos experiencias definen la existencia del sujeto.

Vida y muerte; Eros y Tánatos siempre presentes en la existencia del ser humano. Manifestaciones de vida como el amor, la amistad, el compañerismo, el compromiso, la familia, la construcción de una vida con sentido. Manifestaciones de muerte como la destrucción, el odio, la muerte misma, el suicidio, el homicidio, la violación, el secuestro, el robo, el acoso, la amenaza.

Ante un acontecimiento emanado de la representación simbólica del Eros (vida-amor) no hay mucho que re-plantearse, pero ¿qué hacer cuando se sufre la manifestación de la pulsión de muerte, ya sea la propia o ya sea la del “Otro”? La propuesta de la psicoterapia es muy clara: re-significar la existencia a partir de dicho acontecimiento, no sabemos si eso que sucedió es bueno o malo sino a partir de las consecuencias y la capacidad de re-significar la vida, a través de la resiliencia.

Un paciente sufre un robo en el cual comenta que su vida corrió peligro, en donde los ladrones pudieron golpearlo, secuestrarlo. Víctima del terror el paciente en cuestión agradece haber salido con vida de esa experiencia; re-significa su existencia a raíz de lo allí vivido, pone en una balanza su proceder y comienza a vivir una existencia nueva sabiendo la fragilidad de su paso por este mundo o citando a Milan Kundera: “La insoportable levedad del ser”.

El paciente en cuestión ha abandonado el síntoma que lo mantenía maniatado, ha re-valorado su existencia, piensa la vida desde otra perspectiva, claro que siente odio hacia sus agresores pero también se siente agradecido con la vida (o con Dios, que lo protegió con su “manto sagrado” en propias palabras del paciente) y pudo salir adelante después de ese trago amargo que le suscitó dicha experiencia. Tomó el teléfono público para avisar a sus seres queridos que todo estaba bien. Cuando tomó el teléfono público señala que fue como si hubiese cerrado una etapa de su vida, algo que había quedado abierto precisamente con una llamada de teléfono hace más de quince años.

La vida, Dios, el destino, la oración de la madre, la enseñanza del padre, todo se conjuga para que el ser humano pueda acceder a una vida con sentido. Es a partir de una “experiencia cumbre” que en su momento no sabemos si es “buena” o “mala” como la anécdota del padre de familia que tenía un hijo que fue atravesando diversas situaciones de la vida a las cuales el padre solo respondía: “esto es bueno, esto es malo, quién sabe”.

Re-significar la existencia a raíz de un acontecimiento que cimbra la consciencia, re-plantearse el lugar que se tiene en el mundo, saber valorar la vida y comenzar a vivir una vida con sentido. No quedarse en el discurso de “¿por qué me pasó esto a mí?” sino a partir de eso re-plantear las prioridades, saber qué es eso que constantemente se está repitiendo y que no deja avanzar, ese síntoma que entorpece y no deja vivir una existencia plena.

Me quedo pensando en eso que comenta el paciente: en esa experiencia en la que estuvo su vida en peligro. Quizá Dios estira las orejas de manera drástica a sus hijos que requieren de medidas extremas para tomar consciencia de su vida (“tocar fondo” dirán algunos). Dios, el destino, la vida misma, la consecuencia de sus actos, serendipia, cualquier cosa, lo importante es lo que se va a hacer a partir de eso, la vida que desea vivir siendo un hombre nuevo. En esta ocasión fueron unos ladrones, para otras personas el llamado a la vida puede ser a través de acontecimientos trágicos como una violación, un secuestro, la muerte de un ser querido. Vivir el duelo correspondiente y acompañado de un proceso de psicoterapia poder salir adelante; re-significar el acontecimiento y no quedarse en la posición de víctima, preguntarse qué es lo que se está haciendo mal y comenzar a re-plantearse su lugar, su ser-en-el-mundo. El replanteamiento de la existencia puede ser a través de dichos acontecimientos (que cualquiera quisiera estar exento de eso) pero también la vida llama con susurros al oído; a través del acompañamiento amoroso de la pareja, del cuidado amoroso de los padres, de la amistad brindada, un encuentro con Dios (de acuerdo a la creencia del sujeto) o también se puede re-significar la existencia precisamente a través de un proceso de psicoterapia, un proceso de análisis en donde el ser humano va y se escucha y logra saber eso que tanto le viene perjudicando la existencia sin necesidad de exponer su vida. Más vale un buen análisis a tiempo que lamentarse por las consecuencias de ese síntoma que no se quiso escuchar.

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*Carlos Arturo Moreno De la Rosa
Psicólogo y Psicoterapeuta. Miembro de APPCAC y SMP. 
Consulta privada en Monclova, Coah. Mx

El laberinto del deseo

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

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Le escucho

Le escucho

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“Cuando descubre que el Otro miente, que el Otro no existe,
el sujeto adviene al encuentro con su deseo.”
(Isidoro Vegh)

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¿De qué estamos hechos? Estamos hechos de la misma naturaleza del mundo, de la naturaleza somos y a la naturaleza vamos, nuestro destino es la entropía, “polvo somos y en polvo nos convertiremos” resuena constantemente en nuestro pre-consciente cada mes de abril. El narcisismo de la especie humana ha sabido contener esos tres golpes asestados por Copérnico, Darwin y Freud: no somos el centro del universo, no somos una especie única y no somos conscientes de nuestros actos. El ser humano como un sujeto errante por el mundo buscando darle sentido a su existencia.

La cuestión de lo humano ha intentado ser interpretada desde la filosofía, el psicoanálisis, la biología, la sociología y hasta la poesía.

Para poder entender la cuestión de qué es el ser humano, primero tendremos que responder a la pregunta ¿quién es ese “Otro” que está a mi lado? ¿quién es ese “Otro” que está frente a mi? Y es a partir de allí y sólo entonces que podemos descifrar ese acertijo de lo que es el humano. El ser humano surge a través de la respuesta que demos a la interrogante ¿quién es ese “Otro”?

El Otro es el que inevitablemente viene a dar la estructura al Sujeto. El Otro es el que estructura; la madre en su momento, luego la Familia, luego la Institución Educativa, la Iglesia, la sociedad misma, el matrimonio y la muerte. Siempre vamos a tener a ese “Otro” representado en esas instituciones que darán forma y estructura al sujeto.

En un principio existe el binomio “Madre-Padre” que da estructura al sujeto; luego eso se desplaza en las instituciones que ya se señalaron. Si no estuviera el “Gran-Otro” ¿qué seríamos? Sin la mirada deseante del Otro simplemente seríamos objetos, cosas, cuerpos. El deseo del otro es el que encarna al sujeto, el deseo del Otro abre la posibilidad de que el niño pueda convertirse en algo, encarne la expectativa del Padre-Madre; si no hubiera Otro nos desestructuraríamos. Un ejemplo concreto: ¿qué sucede cuando no existe la mirada del Otro, cuando estamos solos en nuestro hogar y no está la mirada del Otro, la palabra, la presencia de ese Otro que nos estructura? El niño se atreve a soltar improperios, se convierte en una pequeña bestia salvaje que pide a gritos reglas y normas, alguien que lo estructure, que le diga qué hacer, que le diga cómo debe comportarse, alguien que lo ame. El adolescente ante la misma situación de soledad, ante la ausencia de ese “Otro” aprovecha para practicar el goce, piensa en hacerse daño, en sentir algo, experimentar placer ya sea cortando su cuerpo, ya sea explorándolo, el adolescente sin el Otro se topa con el vacío, con la nada, con la ausencia, avasallado por la angustia se refugia en lo que cree encontrará satisfacción momentánea. Llega el Otro y el sujeto vuelve a la estructura: el niño se pone a jugar sin maldecir, se re-conoce ante la mirada del Otro; el adolescente regresa a sus menesteres del estudio, prende el estéreo y apacigua sus deseos más primitivos y con una sonrisa complaciente se sabe estructurado por la mirada del Otro.

Tenemos pues que lo que da estructura, lo que hace ser humano al sujeto es el Otro, la mirada del Otro, la presencia del Otro y todo lo que eso conlleva. El “Gran-Hermano” que todo lo ve, que todo lo sabe, omnisciente, omnisapiente, el “Panóptico” siempre presente por los siglos de los siglos, desde que el hombre es hombre, desde que la especie humana construyó eso llamado consciencia (consciencia: “sea lo que fuere” dijo Freud).

El Sujeto se va a estructurar precisamente ante la mirada de la madre y del padre, es decir, ante la mirada amorosa de la madre y la mirada que castra del padre. La madre que ama y el padre que rompe, que castra, que impone su ley, que obliga al infante a buscar su propio “falo”, a desear más allá de la madre. Y a partir de eso el Sujeto se estructura.

Tenemos pues el primer axioma: el Ser humano se estructura a partir del deseo de sus padres. El sujeto surge a partir del deseo, de la catectización, de la mirada, de la Ley, de la expectativa que los padres depositan en sus hijos, en muchos de los casos la ecuación resulta favorable, si no, ya no tendríamos civilización. El punto toral de la presente argumentación es que el ser humano “es” a partir del deseo del Otro.

¿Qué pasa cuando el ser humano se cuestiona, se queja de eso que no sabe, cuando la existencia le resulta insoportable, cuando la piel que le heredaron sus padres le ha quedado insuficiente? Muchas de las veces el ser humano se topa con que hay algo en lo profundo de su ser que lo impulsa a cuestionar si en verdad está viviendo la vida que desea vivir, si está viviendo la vida de acuerdo a su deseo. Cuando se da cuenta de que no está siendo él sino una proyección, un síntoma de sus padres, (la encarnación de los sueños frustrados de sus padres, el “goce” negado en la vida de sus padres), comienza a elaborar esos síntomas molestos, ese malestar cotidiano, esa angustia, esa queja, esa demanda y es cuando acude al consultorio, cuando ya la vida no da para más, cuando sabe que por más “fuerza de voluntad” que tenga no puede salir adelante, que hay “algo” que lo detiene, que lo inmoviliza; y por lo regular ese “algo” no se sabe, ese “algo” pertenece a otro orden, al orden de lo inconsciente.

¿Eso quiere decir que viviremos siempre repitiendo el deseo de nuestros padres? ¿Seguiremos siendo una representación cómica del “ideal del Yo”? Desde el punto de vista del psicoanálisis y la psicoterapia psicoanalítica existe la posibilidad de un segundo momento, de re-estructurar la personalidad, de re-significar eso que constituyó al sujeto.

Cuando el ser humano se da cuenta de que “esa piel” ya no le queda, ya no le acomoda, que su deseo es otro, que la vida que ha estado viviendo ya no le satisface, llega el momento en que el sujeto se interroga,  sospecha de que cuenta con otros intereses, con otro deseo, ya no el de sus padres sino su propio deseo. Es cuando la psicoterapia propone esa transición. La psicoterapia como el proceso en donde el sujeto re-nace y se re-significa su estructura y su historia de vida.

El sujeto se estructura ante la mirada siempre del Otro. Lo mismo sucede en un proceso de psicoterapia, el Sujeto se va a estructurar ante la mirada de su psicoterapeuta. ¿Pero cuál entonces sería la diferencia? ¿Siempre va a existir el Otro que impone su deseo? La diferencia es que en la psicoterapia el sujeto se estructura frente a otro que lo escucha, ya no más frente al deseo de su madre y la mirada inquisidora de su padre, ahora se estructura bajo su propio deseo y bajo la escucha del psicoterapeuta.

La estructura de personalidad se moldea bajo la mirada de los padres, bajo el deseo de los padres. Lo que sucede en el consultorio psicoterapéutico es algo similar: vuelve a haber una “estructuración” (re-estructuración) de la personalidad con la salvedad de que ahora ya no es bajo el deseo del padre (mucho menos bajo el deseo del analista) sino ahora esa estructura de personalidad se crea a partir del deseo del propio paciente; y ya no bajo la mirada que tenía que civilizar o educar, sino ahora a través del propio discurso del paciente y la escucha atenta del analista.

La psicoterapia como ese necesario cambio de piel; algunos lo hacen poniendo piel sobre piel (tatuajes) otros intentando matar a ese otro introyectado, la desventaja es que en ese intento se llevan como consecuencia su vida misma (suicidio), otros cambian de piel sometiéndose al discurso de Otro Amo. En la psicoterapia no se trata de eso: de lo que se trata es ese volver a nacer, ese cambio de piel signado por su propio deseo ante la presencia del otro (el otro siempre presente, siempre estructurando) pero ese otro no está allí para juzgar, ese otro (psicoterapeuta) no está para decir “eso está bien, eso está mal”, al contrario, es en esa escucha en donde el sujeto encuentra su deseo inconsciente y lo que le toca es saber qué hacer con esa verdad esclarecida.

El paciente acude a la psicoterapia porque sabe que falla algo, porque la manera que ha venido solucionando sus problemas ya no le resulta, porque la angustia lo avasalla, porque ya no puede más con la culpa o con ese deseo que lo atormenta o ese goce que lo inmoviliza, acude a psicoterapia por ese conflicto inconsciente que se manifiesta a través de un síntoma que paraliza, que inmoviliza, que angustia. Y es en ese encuentro con su psicoterapeuta en donde empieza a andar algo, algo de lo que sospechaba o de lo que no tenía ni la más remota idea; se comienza a gestar una existencia que el paciente o la paciente está decidiendo. El proceso es doloroso, implica quitarse la piel con la que se ha vivido, implica muchas de las veces cuestionar lo que hasta ese momento ha creído, implica cuestionar, dudar, poner en el crisol la ideología que daba hasta ese momento sentido a su existencia. Pero al final se obtiene la gratificación, el resultado de haber construido la vida que desea vivir a partir de su propia decisión, no a partir del deseo de sus padres, del “Gran-Otro” o de su psicoterapeuta. El fin del análisis implica un sujeto nuevo, un re-nacer, una existencia experimentada de acuerdo a su propio deseo; parafraseando a Jacques Lacan: “El deseo, función central de toda la experiencia humana”.

No todo está perdido, hay una apuesta a otra cosa, hay una apuesta a “desmitificar” lo establecido, hay algo más allá de la mera ilusión. En el consultorio se lleva a cabo la enseñanza de Sigmund Freud: “Nos negamos de manera terminante a hacer del paciente que se pone en nuestras manos en busca de auxilio un patrimonio personal, a plasmar por él su destino, a imponerle nuestros ideales y, con la arrogancia del creador, a complacernos en nuestra obra de haberlos formado a nuestra imagen y semejanza”

Vivir la vida que uno desea es posible, solo basta escucharse con atención, con auto-observación, con honestidad, sinceridad, llegar hasta donde tope, hasta lo insospechado. Esclarecer lo turbio, traducir el mensaje acotado por el síntoma. Conocerse, aceptarse, poder cambiar lo que es posible cambiar y saber vivir con la condición humana que nos caracteriza. La cura por la palabra; no la palabra del “Otro”, sino la propia palabra, el propio inconsciente. Vivir la vida con menos sufrimiento, consciente de nuestras limitaciones pero también consciente de nuestro deseo. “La acción eficaz del análisis consiste en que el sujeto llegue a reconocer y a nombrar su deseo” (Jacques Lacan)

En el inconsciente está la verdad y dicha verdad quizá nos hará vivir nuestro paso por este mundo con un tanto cuanto de libertad. Viviendo con lo estrictamente personal, con lo que a uno le toca, sin la necesidad de estar cargando asuntos, pleitos, culpas que no nos pertenecen. Vivir de cara a la verdad, a nuestra verdad tejida por nuestra historia de vida, es un proceso doloroso, quizá también implica un proceso que lleve tiempo, pero sino se vive la vida que se desea vivir, entonces ¿vale la pena seguir viviendo una existencia prestada?

*Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa, Psicólogo y Psicoterapeuta. Miembro de APPCAC y de SMP. Consulta en Monclova, Coah. Mx. psicologocarlosmoreno@gmail.com

 

 

Ser-en-el-mundo…

Autor: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

 

A nadie le va mal durante mucho tiempo sin que él mismo tenga la culpa.
Montaigne
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Sui géneris la filogenética del hombre posmoderno; primero fue “homo sapiens”, luego fue “homo videns”, luego “homo ludens” y ahora es “homo vitium”. Hombre vicioso. En plena era de la posmodernidad es ridículamente imposible concebir a un sujeto que no tome café, fume cigarro, sea alcohólico, ludópata, ciber-adicto, adicto al sexo, etc. etc. Podemos seguir viviendo echándole la culpa al “otro” de nuestras desgracias, o podemos decidir asumir el compromiso existencial, ser responsable de nuestra vida, hay de dos sopas.

Dentro de la psicología existen dos constructos básicos en cuanto a asumir el rol existencial en la vida: locus de control interno y locus de control externo. El “locus de control externo” se refiere a cuando culpamos a los demás de nuestras tragedias, llámese “los demás” como “Dios”, “Gobierno”, “Autoridad”, “Patrón”, “Jefe”, “partidos políticos” etc. cuando nos juntamos con los amigos y arreglamos el mundo en un “Starbook”, en una cantina o en el café de Don Chuy. Locus de control externo: preferimos delegar la responsabilidad existencial, el compromiso de vida.

La otra manera de vivir es mediante el “locus de control interno” en donde el sujeto asume las consecuencias de sus actos, en donde planea su existencia, en donde tiene un proyecto de vida, un objetivo y asume las consecuencias de sus actos, se sabe jodido pero por su culpa y no por “Dios” o por el “Maldito Gobierno”. Vivir bajo el locus de control interno es tomar decisiones en la vida y asumir sus consecuencias sin echar culpas. Vivir bajo el locus de control interno es asumir que “la felicidad es de quien la trabaja”, vivir haciendo feliz a la pareja y no esperando que la pareja haga feliz mi estancia en este mundo.

Javier Sicilia nos está dando un gran ejemplo de lo que debemos hacer con nuestra postura existencial; él, ante la muerte de lo que más amaba en la vida, no se echó a la depresión, no está culpando al Gobierno, llorando, sin hacer nada, esperando el final del sexenio, al contrario, está exigiendo que cada quien asuma su rol (dice que Felipe Calderón es el responsable, mas no el culpable, añadiendo que todos somos responsables) y él está convocando a que esto se detenga, a que la barbarie en la que estamos inmersos deje de ser. Javier Sicilia llama a “corresponsabilizarnos” a comprometernos.

La vida misma es la que está en juego, uno vive asumiendo su responsabilidad existencial, y bajo esta premisa afirmamos  que el acto del suicidio es una estupidez, porque es un sujeto que culpa de sus desgracias al otro, al eterno otro, “me mato porque no puedo más” clásico ejemplo de locus de control externo.  No podemos seguir viviendo la existencia bajo la bandera del locus de control externo, es decir, seguir viviendo quejándonos de todo. La propuesta es asumir la vida como tal, sonreírle a la vida, proponer en lugar de estar quejándonos por el mal-estar de la vida.

Agarremos al toro por los cuernos, tomemos decisiones trascendentales y asumamos sus consecuencias, que de eso se trata la vida.

@CarlosLector

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa (Monclova, Coahuila.)

Hasta donde la pasión te lleve

Carlos Arturo Moreno De la Rosa

@CarlosLector

Imagen tomada de 3.bp.blogspot.com

[…] hacer lo que venimos a hacer aquí, a vivir lo que más vale de vivir y encontrar tu segunda identidad. […] confundidos no sabemos mirar, hasta que eres sincero y dices…
Fernando Delgadillo.

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-Oye, ¿y a ti, te gusta tu trabajo?“Pues… me da para comer”.

Cuántas veces no hemos escuchado en los domingos a adultos que espetan estentóreamente la  siguiente frase: “chin, ya mañana es lunes, a trabajar.”

Tal parece que la sociedad actual se empeña en frustrar los sueños, deseos y anhelos de los habitantes del planeta tierra. Educamos para que nuestros hijos cuando lleguen a ser adultos sean unos sujetos que encajen perfectamente en el engranaje de la Gran Maquinaria que dicta la economía en turno.

Los papás en la actualidad se espantan cuando su hijo les dice que quiere ser pintor, bailarín, escultor, filósofo o músico de rock and roll. Entrenamos a los infantes para que sean productivos, los disuadimos de sueños tan “irreales e infructuosos” como pensar ser artista, fisicoculturista, futbolista, beisbolista, escritor. Educamos a los pequeños con el firme propósito de que adquieran las competencias básicas para que sean sujetos productivos para la Sociedad.

¿Qué le apasiona a tu hijo? ¿Qué le apasiona a tu alumno? ¿A qué se quiere dedicar toda su vida? ¿Qué le hace feliz? ¿Qué quisiera estar haciendo el día entero? Parece ser que los que trabajamos para la Educación hemos perdido esa brújula, nos dedicamos a que nuestros alumnos completen los contenidos, a que logren los aprendizajes esperados, a que adquieran las competencias estipuladas por la OCDE. Lentamente nos estamos olvidando de la esencia de la existencia: venir al mundo a disfrutar. Venir al mundo a ser feliz. Será quizá tal vez por eso el gran incremento de jóvenes que afirman que su existencia no tiene sentido, es por eso que vemos jóvenes deprimidos, es por eso que a muchos esta vida, la vida que se les ha planteado e impuesto no les satisface y deciden retirarse antes de tiempo.

Recientemente me comentaba un colega que si él tuviera un hijo y ese hijo descubriera que le apasiona algo en la vida, como por ejemplo pintar, escribir, ser artista, escultor, músico, que él le pagaría esa pasión: “Qué importa que esa pasión no le dejara dinero para vivir, pero sin duda mi hijo sería inmensamente muy feliz, porque estoy seguro que si sigue haciendo lo que le apasiona tarde que temprano eso le dará para vivir”… como a Fernando Botero, por ejemplo.

Quizá tenga razón mi colega, habrá que ver detenidamente cuál es la pasión de nuestros hijos, cuál es la pasión de nuestros alumnos, ver qué les hace ser felices, ver qué les hace vibrar de emoción.

Vivir la vida haciendo lo que te apasiona, lo que te gusta, claro, esa pasión de preferencia debe estar socialmente aceptada evitando en lo posible crear conflictos con el contexto en el que vivimos.

La vida ofrece oportunidades para re-pensar y re-plantear nuestra existencia, deshacernos de situaciones, eventos y prejuicios que solamente afligen a uno.

Deberíamos hacerle caso a lo que hace tiempo escribió Simone De Beauvoir: “Si no vives la vida que deseas vivir, es mejor morir”.

La Muerte en tiempos de la Posmodernidad

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

Tal parece que la Ley Humana ya no funciona… la única ley es la muerte.

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La Ley existe para regular las interacciones humanas, porque bien sabemos que el ser humano es salvaje por naturaleza, es una bestia a la que hay que domar, civilizar, inculturizar. El hombre nace siendo un incivilizado, nace solo satisfaciendo sus necesidades fisiológicas, nace siendo puro “Ello”. Se rige bajo el principio del Placer, es un hedonista consumado. Pero para que exista la Cultura, la Civilización, sus padres se encargan de domarlo, de apaciguarlo, de hacerlo “humano”.

El ser humano firma un contrato para poder desenvolverse en sociedad, para poder respetar a su prójimo, al otro, al contrario; en muchos, en lo más recóndito de su inconsciente existe el deseo de matar a sus enemigos, pero eso no está permitido, eso va contra la ley, contra la Constitución, contra la propia Civilización y contra lo estipulado en los Mandamientos de la Ley de Dios.

Pero tal parece que esa ley que nos ha convertido en “animales racionales” ya no funciona, ya no tiene vigencia, lo único que funciona es la ley de la selva, matar, destruir, sobrevivir.

Vivimos en una Civilización sin Ley, sin tomar en cuenta la corrupción, el quebranto y la violación de las mismas. Una “Cultura de la Muerte”. Sigmund Freud hace más de cien años había dicho que preferimos reprimir nuestra pulsión de muerte (Tánatos) en aras de una Civilización, esa Civilización que hoy estamos siendo testigos de su resquebrajamiento.

El hombre tiene en su corazón el potencial para hacer el bien pero también para hacer el mal. Para amar pero también para odiar. Para construir pero también para destruir. Eros y Tánatos perviven en el corazón, en la mente, en la esencia de la naturaleza humana. Hasta hace poco ese equilibrio sí había funcionado, vivíamos en una “Cultura del Respeto” vivíamos bajo el precepto de los valores “Universales” como la Honestidad, el Amor, la Solidaridad, la Tolerancia, etc. pero día a día, momento a momento la humanidad poco a poco, lentamente está mostrando su verdadero rostro, ya se cansó de jugar al hipócrita, al filántropo, al altruista, lentamente está resurgiendo la bestia, lentamente están saliendo las cucarachas enquistadas a lo largo de la evolución filogenética, para donde volteemos podremos encontrar claros ejemplos de dicha debacle, como menciona Fabrizio Mejía Madrid:el ciudadano ha dejado de ser un simple mortal y se ha convertido en un enemigo en potencia”.

La Muerte como cultura, ya lo había vaticinado el Papa Juan Pablo II: “Vivimos una cultura de la Muerte”. ¿Qué diría Freud si viviera hoy en día? De seguro cambiaría en algo su hipótesis de la represión de las pulsiones, se reprimía el Eros y con ello el Tánatos, pero ahora la realidad es otra. Se creyó librar al Eros (sexualidad desenfrenada, libertinaje, placer por el placer…) y con ello se dejó libre el Tánatos (muerte, destrucción, odio, envidias…). Habrá que volver a reprimir al Eros, para que con ello volvamos a reprimir al Tánatos, seríamos más infelices, pero viviríamos más seguros.

@CarlosLector

El alumno

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Y allí va ese niño cargando la mochila en sus espaldas, metáfora de su existencia, carga la mochila como si cargara su propia vida. Su mamá lo abandonó. Su papá le pega. La maestra lo acaba de correr, él toma su mochila y se retira, mete las manos en su chamarra, avanza con la mirada perdida. No trae calcetines. Me ve y esboza una leve sonrisa, no se detiene, sigue avanzando. Se pierde en el horizonte. Ya no he vuelto a saber de él.

Cadena de favores

"Mascarada" by José Pión

“Motivar a los buenos maestros con incentivos es una excelente medida, pero también es necesario exigirles a los que no lo son”.
Petra Llamas García

¿Por qué México no progresa? ¿Por qué estamos súper empinados? Grandes voces mexicanas han dicho que la solución en México no es tener un territorio militarizado, ellos opinan (junto a varios intelectuales) que el camino a seguir es la Educación, pero ¿por qué la Educación no ha respondido a las expectativas de los estándares mínimamente requeridos para estar a la par de la competitividad a nivel global?

Una explicación razonable es la propuesta conocida como “reacción en cadena”, ¿por qué el alumno no aprende? Primero tenemos que descartar un posible “problema de aprendizaje”, que estaría instaurado en la dimensión cognitiva del alumno, también habría que analizar la dimensión emocional y conductual que podría estar afectando el desempeño del párvulo. Si no existiera ninguna traba en estas tres dimensiones tendríamos que remontarnos al sistema de la familia, ver las pautas de interacción dentro de la dinámica familiar, si tienen horarios para la realización de las tareas, si cuentan con hábitos de estudios y sobre todo escuchar o percibir la posible lectura que tiene la familia respecto a la educación.

Agotadas las dimensiones tanto intra-personales (cognitivo-emocional-conductual) como inter-personales (familia específicamente) pasaríamos a analizar la figura docente, en donde el problema ya no sería un “problema de aprendizaje” achacado al alumno, al contrario, el problema sería estipulado como “problema de enseñanza” en donde el docente no cuenta con las herramientas necesarias para abordar la singularidad de sus alumnos, cosa que se está tomando en cuenta recientemente por la Secretaría de Educación en Coahuila a cargo del profesor Andrés Mendoza Salas.

¿Cómo avanza la cadena de la debacle en la Educación?: alumnos que no están cumpliendo los aprendizajes esperados y no están logrando las competencias básicas para la vida por causas multifactoriales como lo son las relaciones intra-familiares imbricadas, aunado a un bajo desempeño del catedrático que dicho sea de paso ha quedado mal parado en los exámenes de evaluación de desempeño profesional.

¿Por qué el docente no se compromete al cien por ciento con su profesión? Aquí tendríamos que ver la diferencia de resultados que ha tenido la dicotomía existente entre las Escuelas públicas y las Escuelas privadas. Se ha dicho que la Educación privada ha tenido mejores resultados, eso se debe a que los maestros saben que tiene que dar su mejor esfuerzo porque si no serían removidos de su trabajo, en cambio los profesores del sistema público se saben cobijados bajo el manto sacro del SNTE y saben que la exigencia es mínima y en caso de que no esté logrando lo que se espera de él, simplemente será removido, eso aunado al pésimo salario que percibe. Detengámonos en esta última arista, el salario, suponiendo que el docente no se esfuerza porque no hay un incentivo digno, el saberse no valorado por las políticas públicas encargadas de derogar el cheque.

Tenemos pues la cadena: alumnos poco competentes por docentes poco comprometidos con su labor por falta de incentivos más vistosos y encabronados con los diputados que se meten al bolsillo 218 mil pesos al mes.

Si los diputados quisieran que en México no existan jóvenes “ninis”, esos jóvenes candidatos idóneos para dedicar su existencia a delinquir, si no quieren jóvenes ociosos que roban, destruyen, consumen drogas, que les ponchan las llantas de sus carros lujosos o graffitean sus casas, pues sería bueno que recularan y voltearan a ver al Sistema Educativo: mejores salarios a los docentes con la consecuente mayor exigencia y así obtener posibles resultados óptimos en los alumnos.

México, el “patito feo” de la OCDE. México, tan cerca de la barbarie y tan lejos de la Educación.

@CarlosDasein

Génesis de la Educación en México

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

“La Conquista Española quebró la Civilización Mesoamericana”
Pablo Escalante Gonzalbo
 

Lo que cargaba “El Pípila” no era una puerta, era una losa, metáfora inconfundible del proceso de aculturación al que fuimos sometidos. Nos conquistaron, nos vejaron. “trescientos años de esclavos” canta Gabino Palomares.

Hoy en día hablar de “Jaguares y Águilas” no conserva la connotación existencial que poseía en el allá y el entonces, cuando por nuestras venas corría sangre nahua, poco o nada nos ha quedado de la cosmovisión de aquél que caminó por el estrecho de Bering y se instaló en lo que hoy conocemos como “América”, tanto la parte Norte y sus suelos áridos como la parte sur y su riqueza en flora y fauna. Hablar de Jaguares y Águilas hoy en día es simplemente un partido de futbol.

Nuestro pasado se localiza allá, cuando se dio la bifurcación entre el hombre de Neandertal y el Homo Sapiens. Ellos, los neandertales, se extinguieron por ser exageradamente afectivos; enterraban a sus muertos y se preocupaban por las crías y por los viejos. Nuestros antepasados no; ellos, los sapiens, eran más pragmáticos, mataban al vecino obedeciendo las reglas de la Evolución.

El Homo Sapiens maduró y se cansó de andar del tingo al tango, de arriba para abajo, decidió instalarse. Sentó cabeza. Pasó de ser nómada a sedentario. Llevaron a cabo una “Reforma Educativa”; ya no más pinturas rupestres, lo nuevo era cultivar teosinte. Eso pasó hace 8,000 años y con ello el origen de nuestra Civilización. Perfeccionaron la agricultura y domaron a las bestias.

La Historia de la Educación en México no la podemos concebir solamente desde la Reforma de Juárez, tenemos que remontarnos un poco más atrás, re-conocer nuestra Historia, re-encontrarnos con nuestro pasado, con nuestro origen, nuestras raíces. Re-descubrir los fundamentos arcaicos y arquetípicos de nuestro inconsciente colectivo, ver de qué estamos hechos. Abrazar esa “raza cósmica”.

La Educación en la Etapa Indígena se caracterizaba por ser elitista. Existía el “Calmécac” y el “Telpochcalli”. Hoy esa disyuntiva se re-edita como “Escuelas privadas” y “Escuelas públicas”.

En las Escuelas privadas (Calmécac) se formaba a los futuros sacerdotes, a los futuros líderes de la Nación, los trataban casi casi como semidioses, eran los nobles, los que podían entrar al Santuario como un elegido. La Educación era acompañada de la mortificación del cuerpo, dilatar las pasiones en aras de las cosas del espíritu. Flagelos, azotes, castigos; todo esto como prefiguración de lo que venía, saña al puro estilo de la Dominación, ojeriza al puro estilo de la Conquista. “La letra con sangre entra”, acuñaron la frase para la posteridad.

El Telpochcalli era para la raza, era para el pueblo, los educaban más por conmiseración, sabían que nada bueno podría surgir de allí, al menos que alguien matara a varios cuantos enemigos y esa era la forma de poder sobresalir, mientras no. Costumbres sádicas que hoy en día perviven en reglamentos internos de bandas delincuenciales.

Qué lejos están aquellos tiempos en donde la mujer “hilaba, tejía, cocinaba, criaba a los niños y cuidaba el huerto”. Ahora no, ahora trabaja en las maquiladoras, son asesinadas, golpeadas, vituperadas, mancilladas.

Quedan algunas lagunas o laberintos pendientes en mi lectura de los albores de la Educación en México, como por ejemplo saber la representación mental de nuestros ancestros sobre la diversidad sexual, o si los niños con obesidad también eran acosados, si era prohibida la chatarra, no sé cómo tratarían la Discapacidad intelectual; ¿habría Bullying? Y sobre todo re-pensar el papel fundamental de la aparición de la virgen de Guadalupe para afianzar la “Otra Conquista”.

@CarlosDasein

¿El Cura Hidalgo era bipolar?

Coincidencias en la vida
que obligan a uno a creer
que hay un destino
Jean Meyer

¿El Cura Hidalgo (Alias “Don Goyo”) era bipolar?

Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mondarte Villaseñor (mejor conocido como “El Cura Hidalgo”) a sus 57 años tenía su vida más que hecha. Su situación era de un Cura intelectual, querido por sus superiores, admirado por la gente de alta alcurnia y amado por los pobres.

Gozaba de una posición social envidiable, era el “discípulo amado” muchos curas lo odiaban porque de él sus superiores siempre encontraban un epíteto con el cual encumbrarlo.

Teniéndolo todo, a manos llenas (poder, dinero, mujer, comida, mansión,) ¿por qué se le ocurrió comenzar una lucha cruenta que a la postre conoceríamos como “La Independencia de México”.

En Monclova Coah. Mx. estuvo el Historiador Jean Meyer, presentando su libro “Camino a Baján”, en donde a manera de “Novela histórica” va intentando descifrar los soliloquios que pudo haber fantaseado el Cura Hidalgo cuando emprendió tal encomienda que terminaría con su propia existencia y la de muchos y muchos más. Cuentan los historiadores que al hacer un “recuento de los daños” se preguntó si había valido la pena su Movimiento social.

¿Qué había en ese corazón del Cura Hidalgo que sentía conmiseración por las vacas pero no para con los “gachupines”? Una vez le cuestionaron porqué no hacía un juicio a sus enemigos y su respuesta fue “¿por qué los voy a enjuiciar si son inocentes?” en cambio en un lugar, dentro de su recorrido insurgente, se topó con unas mulas que sufrían de sus pezuñas, las mandó liberar. Al puro estilo Nietzscheniano.

¿Qué pasó entre el 15 de septiembre de 1810 y el 30 de julio de 1811? Diez meses con quince días fue lo que necesitó la Nación para que se gestara la idea de Independizarnos de los Colonizadores, diez meses duró ese Movimiento Social encabezado por el Cura Hidalgo. La Epopeya había comenzado, la Proeza aún la recordamos, la Gesta Heroica que dio Independencia y Soberanía a nuestra Nación.

La Guerra de Independencia estaba programada para el mes de diciembre, mes en donde los hombres ya habrían dejado atrás las labores del campo, pero los planes se tuvieron que adelantar, estaban siendo descubiertos, el Grito era inminente, el alumbramiento se negó a ejercitar lo que tanto nos hace falta: esperar. A diferencia de otras luchas sociales, la Independencia se fue construyendo, -en propias palabras del Historiador Jean Mayer-, “fue como un tsunami”, de pronto todos lo seguían, todo el pueblo lo apoyaba, de los seis millones que habitaban México un millón logró ser partícipe de ese Movimiento.

La Independencia de México que se gestó hace 201 años nos ha dejado muchos recuerdos, frases apoteósicas como la que escuchamos al final de cada Administración; “El año de Hidalgo” que tiene su origen precisamente en aquellos días cuando el Cura Hidalgo llegaba a las casas y Castillos de los Españoles (Ibéricos) y saqueaban todo “Cojan, todo es de Ustedes” conminaba a sus seguidores.

O la ya célebre historia del “pípila”, un personaje que ciertamente sí traía una puerta en la espalda, pero se la había “robado” de una casa, es decir, cargaban con todo, hasta con las puertas de la casa.

Alrededor de la Alhóndiga de Granaditas era imposible caminar por el exceso de piedras que había en las veredas, logramos nuestra independencia a base de piedras y flechas.

El Cura Hidalgo fue fusilado, el que por cuatro meses fue poseído por un frenesí, el que a sus 57 años tuvo un desequilibrio mental y logró orquestar una Independencia de toda una Nación, el que conquistó la libertad para todo un Pueblo, el que pidió una taza de chocolate con tres cucharaditas de azúcar antes de morir.

Hoy Recordamos, 201 años después a ese Hombre valiente, a ese Hombre que guió a una multitud de seres humanos hambrientos de libertad. Como anécdota cuentan que durante su largo recorrido, le preguntaban ¿a dónde vas? como única respuesta decía “no se”. Hoy recordamos al que por un vaso de agua fue sucumbido en Norias de Baján.
Los que lo fusilaron no tuvieron conmiseración, actuaron de mala fe, no cumplieron con su promesa, ese acto de desagravio no tiene perdón: solo le pusieron dos cucharitas de azúcar a su chocolate.

Miguel Hidalgo y Costilla (Hacienda de Corralejo cerca de Pénjamo, Guanajuato, 8 de mayo de 1753 – Chihuahua, Chihuahua, 30 de julio de 1811).

@CarlosDasein

Una pequeña propuesta educativa

Autor: Carlos Moreno

El Futuro en las manos by Adela Abós

 
“Nunca he permitido que la escuela entorpeciese mi educación.”
Mark Twain 

 

Hoy entré a un salón de clases porque la maestra tuvo que llevar a una alumna que se sentía mal, esto en un ejido cercano a San Buenaventura, Coahuila. Es una Escuela bi-docente en donde en una misma aula conviven alumnos de primero, segundo y de tercer grado, los de primer grado no pudieron entrar a la actividad pero los de segundo y tercero si; a los de primero les propuse que si no podían llevar a cabo las instrucciones de la actividad que íbamos a llevar a cabo (que tenía que ver con escribir) ellos podían dibujar. Comencé con el clásico “cuenta qué hiciste el fin de semana”, creo que solo por esa actividad vale la pena que sea lunes. Después se me ocurrió una actividad que ahora comento: consiste en seleccionar una oración de cinco palabras, de preferencia una cabeza de cualquier periódico y que el alumno logre conformarla correctamente, con semántica y sintaxis, por ejemplo decía la nota: “Sofía ya viene en camino” entonces yo dicto: “en, ya, Sofía, camino, viene”, y el asunto es que los alumnos tienen que ordenarla.

Fue una actividad en donde se involucraron y participaron todos, y cuando un alumno logró acomodar la oración correctamente se me ocurrió decirle “cooooooorrrrecto” acompañado de “ya llevas un gol”, eso les entusiasmó mas.

Lo que quiero comentar es una utopía, se que a lo mejor no se puede llevar a cabo, pero también se que la utopía sirve precisamente para eso, para caminar. Un aspecto importante en lo que líneas arriba comparto es que los alumnos participaron porque no conocían al “profe” en este caso yo, es decir, a todos no gusta la novedad, a todos nos gusta comenzar alguna actividad y qué mejor si esa actividad es desconocida. Podríamos estar utilizando aquello de “nadie es profeta en su tierra”.

Los alumnos participaron ante la novedad, la actividad pudo haber sido cualquiera, pero lo que les mantenía atentos era que había frente a ellos alguien diferente a su maestra que siempre ven. Por lo tanto la propuesta sería que los profesores estuvieran rotando constantemente para el beneficio de los alumnos, que se llevara a cabo los planes y programas y así los profesores sabrían con exactitud en qué se quedaron los chicos en la sesión pasada.

Recientemente platicando con el Dr. Juan José de la UPN unidad Monclova me comentaba algo parecido, que tenían un sistema en donde las clases las dictaba un catedrático especialista en la materia, así cada seminario era impartido por un docente especializado en el tema y los resultados en el alumno en cuanto a niveles de atención e interés fueron óptimos.

Suena atractivo, existe el paradigma que actualmente estamos llevando, pero ¿funciona?, sabemos que los infantes necesitan constantemente estar motivados, no caer en la rutina, requieren de actividades innovadoras, y más los alumnos hijos de la posmodernidad, que están más familiarizados con una computadora que con un libro.

@CarlosDasein

Sobre la Educación


Encuentro la televisión muy educativa.
Cada vez que alguien la enciende,
me retiro a otra habitación y leo un libro.
Groucho Marx

 

La pregunta frecuente que se escucha en cualquier curso de actualización sobre Educación es: ¿cuáles deberían ser las características de la educación que ejerzan una función socializadora para formar el modelo de ciudadano que el mundo necesita?

Sabemos que la función principal de la Educación es socializar a la bestia, “allí donde se lee “ellodebe leerse “yo””, o lo que es lo mismo “allí donde reina la pulsión debe reinar la razón”.

El alumno es un sujeto que va a la Escuela bajo un proyecto “de formación” que muchas de las veces se convierte en “deformación”. Los resultados más recientes a nivel internacional así lo dejan ver, estamos muy por debajo de los estándares educativos, dos años atrasados, mínimo.

En México estamos experimentando una Reforma Educativa que se inició con los planes de educación preescolar allá en el 2004, le siguieron los planes de la Secundaria (2006) y por último los de la primaria (2009) para que de alguna forma todo el proceso educativo quede de alguna manera entrelazado, que todo tenga que ver con todo. Pero la crítica sigue: ¿de qué le sirve al alumno intentar aprender cosas que no le van a servir en su vida cotidiana? Los docentes debemos de reflexionar cada momento en el aula sobre si lo que voy a decir o compartir tendrá alguna repercusión en la existencia del alumno, y en dado caso de que la respuesta sea afirmativa pues esa enseñanza esté acompañada de un ejemplo de la vida cotidiana, y en caso de que la respuesta sea negativa, hacer un favor a la Nación y dejar de enseñar ridiculeces que pululan en las materias de física, matemáticas, geografía etc.

Una de las bondades de la RIEB (Reforma Integral de Educación Básica) es que “en la práctica se busca que los estudiantes tengan un papel más activo en su aprendizaje” y es con lo primero que nos hemos topado al momento de estar frente a un grupo de estudiantes, ya que vienen acostumbrados a que el profesor les imparta la “cátedra”, les diga todo y el alumno es un simple receptor. La propuesta de la RIEB es lo contrario, se busca que a través del constructivismo el propio alumno tenga un papel activo en su aprendizaje. También las exigencias de la Educación en el siglo XXI nos conminan a retomar el “aprendizaje colaborativo” y el “aprendizaje significativo”. Piaget, Vigotsky y Ausubel no podrían estar más contentos.

El reto es grande, los alumnos no son los mismos de antes que se sentaban y cantaban como lo pedía un profesor al puro estilo de “Cantinflas”, los peques de hoy son todos hiperactivos, debemos adecuarnos a las exigencias de la posmodernidad, un mundo caótico en donde la trasmutación de los valores nos ha avasallado, un mundo en donde antes podíamos leer “amor, solidaridad, honestidad, respeto, comunidad”, ahora se lee “competitividad, hedonismo, materialismo, éxito” y demás.

La mesa está servida, si nos involucramos algo bueno puede pasar.

@CarlosDasein

Infancia es Destino

 
 
En uno de cada tres hogares Existe maltrato
CNDH

 

Lo hijos son el sentido de la vida, los hijos son dadores de felicidad, si le preguntas a una señora cuál ha sido el día más feliz de su vida te dirá sin pensarlo que cuando dio a luz a su primogénito, cuando lo vio en sus brazos.

Los recuerdos más bonitos de la infancia se remontarán al momento de la primer sonrisa, o cómo olvidar el reflejo de prensión, o cuando aprendió a gatear, cuando aprendió a aplaudir, cuando dio sus primeros pasos, o cuando comenzó a decir “papá” o “mamá”.

¿En qué momento se perdió la magia? ¿en qué momento se esfumó el encanto? ¿en qué momento dejaron de ser aliado para convertirse en enemigos? ¿cuándo se rompió esa simbiosis? ¿cuándo el papá o la mamá deciden socializar a la bestia? ¿en qué momento optan los papás reprimir el “Ello” de su hijo para que surja el “Yo” y dejarle el terreno preparado para la instauración del “Superyó”? o en otras palabras ¿en qué momento se cortan las alas del infante y lo convierten en un engranaje más de la sociedad?

Según las estadísticas ocho de cada diez niños sufren maltrato infantil ya sea psicológico físico o sexual.

La sociedad en su intento por reparar los daños cometidos a sus ciudadanos más vulnerables les ha inventado unos días de festejo, es así que tenemos el día del niño, el día de la madre, el día de la mujer, el día del abuelo por mencionar solo algunos.

¿Qué hay detrás de esos festejos? En psicoanálisis conocemos un término que se denomina “reparación”, en donde el sujeto que ha dañado al otro (llámese pareja, hijo, madre etc.) intenta “reparar” o “resarcir” el daño, es decir el motor que guía la conducta altruista es el sentimiento de culpa.

Tenemos pues la culpa como el motor que guía la conducta humana, para entender un poco mejor lo aquí esbozado pondré un ejemplo: llega el señor  -que por lo regular es muy parco en sus expresiones- con un ramo de rosas, así nomás porque sí, abraza y llena de besos a su esposa (cuando antes ni la volteaba a ver).

¿Qué hay detrás de un regalo? Un sentimiento de culpa, las mujeres muy entendidas en el asunto ya lo han sospechado, cuando el marido llega con un presente (rosas, chocolates, dinero…) lo primero que la mujer piensa es: “! ¿Y este que trae?!”  “¿y ahora que mosco le picó?”

Se acerca el día del niño, los papás preparan los regalos, los juguetes, lo sacan a pasear para compensarle los golpes, las vejaciones, al “Rey del Hogar”, o también podemos comprobar lo aquí escrito yendo un domingo a cualquier parque; allí se ven los papás todos desvelados, por haber llegado en estado inconveniente al hogar a las cinco de la mañana, pero eso sí, al hijo hay que cumplirle.

Es inevitable la doble moral de la sociedad en turno, es el eterno ensayo reiterado, es la “compulsión a la repetición”, la puesta en escena de la obra magistral “El extraño caso del Dr. Jeckill y Mr Hyde”. ¿Se puede hacer algo? la respuesta es muy ambigua, cada quien puede hacer bien su trabajo como padre de familia, educarlos bajo la pedagogía del amor, si todos hiciéramos lo que nos incumbe otra sociedad tendríamos, pero ¿qué es lo que tenemos?

El resquebrajamiento que estamos viviendo en la actualidad tiene su génesis allí, precisamente en la familia. Lo que estamos viviendo (narcotráfico, violaciones, pederastas, secuestros) todos son perpetrados por miembros  que alguna ves compartieron el espacio y el tiempo con algo denominado familia. La familia como núcleo de la sociedad. Es ahí en el Hogar, ese lugar sacrosanto en donde se dan los mejores festejos, en donde se reúne toda la familia extensa a festejar las mejores reuniones, los más exquisitos aquelarres en honor al niño, al abuelo, a la madre, a la mujer… es en la familia en donde se engendra tanto el remedio como el veneno, el paliativo o el ántrax y el cianuro, lo que pudre o lo que alivia a la Sociedad…

psicologocarlosmoreno@gmail.com

http://www.facebook.com/psicologocarlosmoreno

@CarlosMorenoMx

El chiste y su relación con el inconsciente

Groucho Marx

 .
Lo cómico devela, descarga, muestra lo oculto, desnuda, degrada.
Se sirve para ello de la caricatura, la parodia, la exageración, el disfraz.
¿En que consiste el Humor?
consiste en que de una situación
cuyo desenlace produciría intensos sentimientos o emociones
(dolor, susto, terror, ira, disgusto, desagrado, desesperación),
el humorista hace un chiste.
Sigmund Freud

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Toda conducta humana tiene dos rostros, el rostro manifiesto y el rostro latente. El rostro manifiesto es el que se ve, el que todos nos enteramos, es el socialmente aceptado. El otro, el rostro latente es el que nos interesa, es el motivo primigenio, es el verdadero estado natural de la especie humana. Lo manifiesto es lo artificial, lo latente es lo visceral, lo latente se alimenta del  inconsciente colectivo que tenemos troquelado en nuestros genes, es la bestia que llevamos dentro. Del Eros y del  Tánatos se nutre todo nuestro comportamiento. ¿Porqué escogiste determinada profesión? a nivel manifiesto se dará una respuesta, a nivel latente se encontrará mediante la interpretación el verdadero motivo, deseo o carencia por el cual escogiste esa profesión. Lo mismo pasa con la elección de pareja, o con cualquier otra decisión que el ser humano tome a lo largo de su existencia.

El chiste. El chiste tiene una relación muy íntima con nuestro inconsciente. El chiste, como toda manifestación cultural, contiene estos dos rostros, el manifiesto y el latente, el que cuenta un chiste nos está contando su deseo, su carencia, su fobia, se escuda detrás del chiste, lo que no puede decirlo abiertamente por temor a la exclusión, lo dice a través del chiste, no puede verbalizar sus conflictos internos, le causa angustia, pero ¡oh bendita Cultura! sí lo puede manifestar a través de un chiste, el chiste como cualquier otro síntoma de nuestra psicopatología revela lo no hablado, lo actúa, el material inconsciente sale a la luz con una máscara que lo inmortaliza, que lo esconde en el anonimato; lo que antes le causaba temor, angustia y fobia ahora le causa hilaridad, y no solo a él, sino al auditorio, el público le festeja.

Para que el chiste se precie de ser un buen chiste debe surgir directamente del inconsciente, acompañado de un retruécano, un acto imprevisto y que tenga un final absurdo (como todo en esta vida).

 ¿Cuál fue el error de Ariel Gómez León alias “El Chunko”?
¿Quién es “El Chunko”?

“El Chunko” estudió la Licenciatura en Filosofía y Letras, le gustó la comunicación y entró a una estación muy famosa que se caracteriza por lo trivial de su programación, su carrera política la inició en el Partido Verde, pero su manera de ser, su personalidad lo orillo a recluirse en las filas del PRD, ganó un lugar en el curul (por cierto de una manera sospechosa), todo iba bien en su carrera hasta que se le ocurrió expresar lo que ya todos sabemos.

“El Chunko” llevó hasta las últimas consecuencias aquel aforismo que dice: “Eres amo de lo que callas y esclavo de lo que dices”. El habló y los resultados no se hicieron esperar. Un discurso que ha sido calificado como xenofóbico o racista ha terminado con su carrera como locutor y como político. De nada le valió haber estudiado filosofía y letras. El error fue muy claro, muy manifiesto, lo que dijo, de haberlo dicho en una manera abstracta hubiese pasado desapercibido, como los cientos y cientos de chistes que se cuentan a cada rato en el programa “La Guerra de los Chistes”, programa que hace una apología a la discriminación, chistes xenófobos, homofóbicos, chistes sexistas, chistes en donde se burlan de las personas con capacidades diferentes, pero todo a nivel abstracto, nada concreto, como dijera Albert Camus: “Conozco algo peor que el odio: el amor abstracto”. El error del “Chunko” fue haber puesto nombre, contexto, historia y tiempo  a sus comentarios.

La gente opina, existen detractores que lo quieren linchar, pero muy pocos han tocado el punto del contenido latente de la situación, es decir ¿qué hay detrás de este acontecimiento? ¿Qué reflexión está desencadenando toda esta ola mediática? Los integrantes de la cúpula perredista se han desgarrado las vestiduras: “Sacrílego, anatema, que arda en las llamas de la ignominia”.

Foristas han creado un grupo parafraseando al multicitado “TUCOM” este sería “TUCOCH”, todos unidos contra “Chunko”, han descuidado el fondo por las formas, si en verdad están indignados por los adjetivos “racistas” que vociferó el inculpado, sería mejor voltear a lo esencial, a la verdadera discriminación que se da día a día, él lo hizo con palabras, pero existe otra discriminación, y esa si es real, me refiero a la discriminación estructural manifestada en la pobreza y la marginación, criticar al Lic. Ariel es seguir el juego mediático, como lo fue el video de la mamá de Lucerito, o la beatificación de Cabañas.

Fue espectacular, paroxístico, mediático, claridoso. Pero ¿en dónde está la verdadera discriminación? la discriminación en México es un problema de carácter estructural, bien lo puntualiza el Dr. Carlos Araiza, investigador de la UAM: “La discriminación debe ser entendida como un problema estructural que agudiza los desequilibrios sociales” se viola el derecho a “un nivel de vida adecuado, el disfrute del más alto nivel de salud física, mental y social”.

Sueldos de miseria, explotación en las maquiladoras. Citando la investigación de Román González: “las mujeres actualmente son víctimas de discriminación, los discapacitados y otros sectores sociales por sus preferencias sexuales, religiosas y condición migratoria, lo que genera relaciones ilegítimas injustas”.

Pero como todo esto no tiene un nombre, un contexto, un tiempo específico, queda a nivel abstracto, no hay linchamientos, no hay exabruptos, no es mediático, no opino.

“La discriminación en México es un problema generalizado que involucra factores culturales, económicos, jurídicos y políticos, se reproduce a lo largo y ancho del territorio, agrava las desigualdades e impide el pleno desarrollo de las personas, comunidades y las sociedades”. (Román González – CIMAC)

“El Chunko” se dejó llevar por el principio del placer, sin proponérselo puso de manifiesto la doble moral del mexicano, su error fue contar un chiste con nombres, nuestro error será seguir el juego a lo mediático; la conducta de “El Chunko” es la parte visible, lo manifiesto de la actitud de una sociedad como la nuestra, lo latente, lo que no se ve, lo escondido es la doble moral, nos desgarramos las vestiduras por meras palabras y dejamos que pisoteen a las minorías. La tarea como sociedad es la que propone el Dr. Carlos Araiza: “Buscar estrategias para qué hacer y cómo hacer para reducir la pobreza y la marginación”.

Nos damos el lujo de opinar en contra de “El Chunko” que al cabo eso de la discriminación estructural ni la entiendo. Ojalá y ya suban la segunda parte del video de la mamá de Lucerito.

Psicología del divorcio

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“Uno debería estar siempre enamorado,
por eso jamás deberíamos casarnos”.
Oscar Wilde 

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(El presenta artículo es de valioso interés para las personas que dentro de poco quieran casarse, o para los recién casados, o para los matrimonios que han perdido la brújula o para los solteros que no saben si casarse o no casarse).

¿Por qué se divorcian los que se divorcian? O tendríamos que sugerir más bien la siguiente pregunta: ¿por qué se sigue casando la gente?  a pesar de lo que vemos en los matrimonios tanto de famosos como de gente mortal, no aprendemos la lección, queremos experimentar de todo aunque eso nos haga daño, qué diría Albert Bandura y su hipótesis sobre el Aprendizaje Vicario (aprendizaje por imitación) y hablo del matrimonio tanto civil como religioso, algo pasa en ese contrato, todos sabemos de muchos casos en donde la pareja vivía en unión libre por muchos años y eran una pareja feliz, pero deciden casarse y ¡oh sorpresa! después de la luna de miel saben que algo no anda funcionando y piensan en la opción del divorcio. Esto nos lleva a la pregunta inicial: ¿por qué se divorcia los que se divorcian?

Una respuesta a bote-pronto la encuentro en la sabiduría humorística de Groucho Marx: “El Matrimonio es la principal causa de Divorcio”.

Existen razones de peso por las cuales una pareja decide terminar el compromiso matrimonial: el dinero, la infidelidad, la  “incompatibilidad de caracteres” o “la quiero mucho pero no puedo vivir con ella”.

Abordemos la cuestión del divorcio desde una perspectiva poco estudiada, una idea que me parece muy interesante proviene directamente de la Metafísica, esta hipótesis nos indica que “El demonio habita en una parte del techo del Hogar”, me explico: un hombre y una mujer, se conocen, inician el flirteo, el coqueteo, él se le declara, son novios; allí los vemos, la pareja ideal, acurrucados, él siendo todo para ella y ella siendo todo para él, comprenden muy bien a Einstein y Lacan sobre sus postulados a cerca del tiempo y su esencia relativa. Los amorosos callan, como dijera Jaime Sabines.

Pero… ¿qué es lo que pasa? él le propone matrimonio, ella acepta y allí es cuando surge el origen del Malestar en la Cultura, llegan a la Iglesia o al Registro Civil, cada quien dice su reparto, cumplen con el rito amatorio, se van de Luna de Miel, pero cuando regresan… llegan a casa y ¡oh desdicha! comienzan los roces, los disgustos, las desilusiones, el sujeto idealizado se ha convertido en un ser de carne y hueso, con sus defectos, con sus manías, sus vicios y demás; y se preguntan ¿pero por qué, si todo iba bien? ¿en qué fallamos? es pues aquí en donde entra la hipótesis metafísica de la que les hablo, el Diablo habita en el techo de la casa, “los problemas comenzaron cuando comenzamos a vivir bajo el mismo  techo”…

Y es que los nuevos matrimonios no se han enterado de ciertas cosas:

Los nuevos matrimonios fueron educados bajo la premisa de los psicólogos que mal-aconsejaban: “Los problemas se solucionan con comunicación” ¡oh error garrafal! De hecho la comunicación es la que ha dado al traste con gran parte de los matrimonios de nuestra época, para ejemplificar, trascribo unas líneas del célebre psicoterapeuta Paul Watzlawick, erudito en el tema de la Comunicación Humana:

«¿Ha llegado?» El marido, a pesar de no tener la menor idea de qué se trataba, contestó: «Sí.» Ella siguió inquiriendo: «¿Y dónde lo has metido?» Él respondió: «Con los otros.» Por primera vez en su vida matrimonial pudo trabajar horas enteras sin ser molestado.

Sabemos que las dificultades en la relación de pareja son por la comunicación, y aquí está la estadística que nunca falla: “el 90% de las discusiones se origina no por lo que se dice si no por el cómo se dice”. Alfred Adler decía que el ser humano pasa la mayor parte de su vida intentando convencer al otro de que él y nadie más qué él tiene la razón.

Un dato muy importante para que el matrimonio funcione es el concepto de “obediencia” y su contrario la “desobediencia”. La cosa en sí es muy clara: si un miembro de la familia sugiere hacer o no hacer algo, el miembro complementario tiene, debe o hará el intento por seguir las instrucciones, como por ejemplo: tener el celular siempre prendido, no chatear, no salirse con sus amigos o amigas, dejar la ropa sucia en la lavandería, tirar la basura, cosas tan insignificantes que si se procurara obedecer la petición del cónyuge, del ser amado, el matrimonio tendría otros derroteros, pero ¿qué es lo que vemos? pareciera que se vive una eterna competencia; no hacen equipo, andan malhumorados, casi ni se hablan. No ha quedado gran cosa de aquel amor que se profesaban, lo que antes los unía ahora se ha esfumado, y llegan al extremo de transformar el amor en odio, “durmiendo con el enemigo”, todo por no saber negociar o simplemente llamémoslo por no obedecer. Recordemos que la desgracia humana comenzó con eso, con la desobediencia de un Adán y una Eva.

Una manera de sobrevivir al matrimonio y a la familia posmoderna es verlo como lo que es: un “Deporte extremo” con todo lo que conlleva, no puedes distraerte ni un instante porque ya los hijos se están golpeando, o por un error al pronunciar un adjetivo y tu mujer cree que estás insinuando algo, o te pones guapa y ya tu marido cree que andas coqueteando con otro, es por eso que vivir en una familia posmoderna se ha convertido en un deporte extremo, no hay tregua, no hay descanso; desde las seis de la mañana hasta las once, doce o una de la madrugada del otro día; pero no hay que perder de vista la parte buena del deporte extremo: hace que te sientas vivo, lo disfrutas y al día siguiente quieres más. Así es la familia, al final del día los ves allí dormidos, todos unos angelitos, soñando en ser ellos spider-man, o ellas Blanca Nieves.