La Ciencia y sus demonios

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

 

“Durante gran parte de nuestra historia

teníamos tanto miedo del mundo exterior,

con sus peligros impredecibles,

que nos abrazábamos con alegría a cualquier cosa

que prometiera mitigar o explicar el terror.”

Carl Sagan

 

Escribe Carl Sagan: “Puede haber nuevas circunstancias nunca examinadas antes sobre los agujeros negros, por ejemplo, o dentro del electrón, o acerca de la velocidad de la luz.” Pero eso no implica que adjudiquemos fuerzas “sobrenaturales” “espíritus” “fantasmas” dentro de un electrón, eso sería hacer uso de un sofisma, llegar a una conclusión falsa, en donde no hay método científico, simplemente afirmar algo inexplicable aduciendo a “fuerzas sobrenaturales”. Inferir una síntesis de un silogismo malogrado.

Pensar en la actualidad en la existencia de los fantasmas va en contra de todo el proceso de evolución del cerebro humano que ha llegado a ser un “homo sapiens”, creer en fantasmas como la única manera de asirse a la existencia.

¿Cuál es el estado de la cuestión de la educación actualmente en México? ¿Cuál es el peso de la ideología dentro del proceso de enseñanza aprendizaje? El artículo tercero de la Constitución indica que la educación es “laica, democrática y gratuita, obligatoria”. Desde tiempos de Benito Juárez se instituyó una educación laica en donde el método de la duda fuera el método por el cual se pudiera alcanzar el conocimiento, luego Gabino Barreda propuso una educación con corte positivista.

Las ideas preconcebidas acerca de la existencia de Dios y sus designios nos mantenían como en una Aldea, vivíamos seguros, nada nos faltaba, vivíamos felices, pero atormentados, con miedo, temíamos la ira de Dios. Hubo alguien que decidió retar ese misterio, se le ocurrió dudar del dogma, salió de la Aldea y trajo la ciencia, siguió el camino para conseguir la ciencia, intentar descifrar lo que parecía tan obvio, no se conformó con lo que le decían sus ancestros, arriesgó su vida. En ese intento de querer encontrar una explicación racional declaró la muerte de Dios, pero con ello trajo la peste, con ello declaró la autonomía del ser humano; se vinieron las catástrofes existenciales; si no había Dios todo estaba permitido.

Hoy somos testigos de que aún existe gente que vive en esa Aldea y que afirman que su lucha es erradicar de la faz de la tierra al hereje o derrumbar el sistema hedonista que regula las mentes de los jóvenes.

Muchos viven en esa Aldea y no quieren salir de ella, también hay los que se aprovechan de eso y se dedican a explotar las ideas más fantasiosas, las reminiscencias de la gente que se niega a creer que solo tenemos esta vida y en ese intento de asirse  a la vida misma aseguran que han visto un fantasma, como escribiera S. Freud: “La creencia en los espíritus, en los fantasmas y en los aparecidos, a la que todos nosotros estuvimos apegados al menos en la infancia, no ha desaparecido en absoluto. Quien ha adquirido una mente fría y se ha vuelto incrédulo regresa por un instante a la creencia en los espíritus cuando la emoción y la alteración se encuentran en él” (S. Freud, AE, IX, p. 59-60).

La educación está fallando, no estamos cumpliendo lo estipulado en el artículo tercero de nuestra constitución, aún hay gente que cree vivir rodeada de espíritus chocarreros, fantasmas, ángeles y demonios, un mundo en donde si hay lugar para la “parapsicología”.

Vivíamos en La Aldea, todos éramos felices, había una “paz social”, no podíamos salir de nuestra Aldea. Dejamos de creer en Dios, nos sometimos al poder de la ciencia, avanzamos mucho, pero junto a ello, junto a la muerte de Dios, acarreamos los sinsabores de vivir sin él. Con la muerte de Dios se inaugura la posmodernidad. Todo vale. Todo está permitido.

“Una persona puede ir a ver a un brujo para que le quite el sortilegio que le provoca una anemia perniciosa, o puede tomar vitamina B12.” (Carl Sagan)

Contacto: psicologocarlosmoreno@gmail.com

El control del videojuego

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

imagen de redpotions1.rssing.com

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“Si llegáramos a “saber demasiado”,

a perforar el verdadero funcionamiento de la realidad social,

esta realidad se disolvería”.

Slavoj Zizek

 

Hace poco vi una imagen en donde aparecen dos niños jugando con los controles de un video juego, un niño más grande que el otro. El niño más grande se veía concentrado, tenso, como si la vida se le fuera en ello. El niño más pequeño, de aproximadamente dos o tres años se le veía sonriente, sin preocupación, como quien tiene todo bajo control, ganando juego tras juego. Viendo detenidamente la imagen uno se percata de que el control del video juego que está utilizando el niño más pequeño ¡no está conectado!

Muchas de las veces nos sucede lo mismo, creemos tener el “control” en nuestras manos y aseguramos que somos responsables de nuestra propia existencia, que sabemos tomar decisiones como adultos que somos, que formamos parte importante en nuestra comunidad, que nuestras acciones trascienden, pero analizando bien la vida, nos damos cuenta que somos igual al pequeño infante que cree estar jugando aunque su control del video juego no está conectado, como el de nosotros.

Se podría decir que es nuestro inconsciente el que actúa por nosotros desde un punto de vista psicoanalítico, pero también podríamos aseverar que gran parte de nuestra existencia está maniatada por los hilos del Sistema en turno que nos hace pensar y creer que nosotros somos “arquitectos de nuestro propio destino” siendo que somos una pieza más del gran engranaje llamado ideología, la que impere en su momento, que nos invita a jugar ese juego llamado “libertad” y se nos consume la vida en intentar responder a los roles que se nos asignan. Precisamente esa es la función de cualquier ideología: “que los individuos no sepan lo que están haciendo”.

En la actualidad cada vez el síntoma neurótico tiene que ver con “la vida cansada”, el ser humano ve sus sueños, anhelos e ilusiones volar y ya no es capaz de ir tras ellos, existe un conformismo apesadumbrado en donde todos jugamos el juego de “todo está bien” cuando en realidad se nos va la vida intentando satisfacer el deseo del otro, olvidándonos del propio.

No dejamos de ser niños, nunca. Jugamos a ser adultos cuando en realidad nuestras decisiones las toma nuestro propio inconsciente (psicoanálisis) o lo que es peor, jugamos a ser “adultos responsables” cuando en verdad somos títeres del Gran Titiritero llamado Sistema que ejerce el poder para que siga imperando la vida neurótica a la que poco a poco el ser humano se ha ido acostumbrando.

El control del video juego desconectado, como nosotros, ante la vida misma.