La separación de los amantes; hasta que la muerte nos separe

 

Toda separación implica un duelo. Hay duelos sanos y duelos patológicos. ¿Cuándo podríamos estar hablando de un duelo patológico? Cuando la persona después de la separación, ya sea un divorcio, el fallecimiento de un ser querido, la pérdida de estatus laboral, y otros acontecimientos que marcan en la vida, no ha podido superar ese trago amargo por más de dos años.

La muerte de un ser amado es uno de los motivos por los cuales se recomienda que la persona comience a elaborar un proceso de duelo. No es recomendable iniciar un proceso de duelo inmediatamente después del fallecimiento del ser amado, es sano dejar a la persona que viva el sufrimiento que conlleva la separación, algunas personas ocupan seis meses o hasta un año para llorar la pérdida, pasado ese tiempo, es aconsejable iniciar un proceso de duelo, un proceso de acompañamiento para dejar ir a la persona amada.

Una situación similar acontece cuando la pareja de enamorados llega a su fin, cuando la pareja decide separarse, pasa por etapas similares del proceso de duelo que en el presente texto serán comentadas. “La separación de los amantes” un libro emblemático del psicoanalista Igor Caruso aborda dicho laberinto, en donde hace ver que la ruptura afectiva implica precisamente transitar un proceso doloroso (duelo) por la persona amada para poder seguir viviendo a través de la resiliencia. Hay rupturas amorosas que no se superan nunca precisamente porque no se dio el tiempo necesario de elaborar el duelo, es decir, dejar ir y continuar la vida; se dice fácil pero en la práctica clínica son las situaciones por las que más acuden nuestros pacientes.

Al hablar de proceso de duelo necesariamente nos remitimos al texto escrito por el Dr. Sigmund Freud titulado “Duelo y melancolía” en donde postula que la separación será dolorosa de acuerdo al grado de libido que hayamos depositado en el otro. Otro punto de referencia para realizar el abordaje del proceso de duelo es la Dra Elisabeth Kübler Ross, que se dio a la tarea de investigar a los enfermos terminales y propuso que todo proceso de duelo ocurre a través de etapas.

Todo proceso de duelo inicia con un mecanismo de defensa denominado “negación” en donde tanto el paciente ante la muerte como el amado ante la separación, trata de negar el impacto emocional; “esto no me está sucediendo a mí”, “yo no tuve la culpa en la separación” y otros pensamientos similares rodean este primer momento. Un segundo momento llega cuando la persona experimenta enojo, ira; es cuando grita, cuando la negación cumple su parte y la persona se enfrenta ante la realidad. Todo proceso de pérdida implica un desajuste y por lo tanto una incomodidad que se ve reflejada en el enojo de esta segunda etapa. Cabe señalar que las etapas pueden ser experimentadas linealmente o también pasar de la primera a la última y de ésta a la segunda y luego a la tercera y regresar a la primera, etc. Un tercer momento del proceso de duelo está marcado por el intento de negociar, en donde la persona trata de negociar con Dios por otra oportunidad ante la inminente muerte o en el caso de la separación amorosa, la persona intenta negociar con la otra parte para ver la posibilidad de reanudar el vínculo afectivo.

El cuarto momento del proceso de duelo está signado por la depresión, es cuando el paciente se resigna a su realidad, o el amoroso cae en cuenta de que ese vínculo que sostenía ya no puede seguir. La depresión ocurre y es un proceso normal, por lo tanto no hay que alarmarse o asustarse, la dificultad es cuando el proceso de duelo llega hasta ese momento y sólo se alcanza la resignación sin dar entrada al quinto momento.

Para terminar, el quinto y último momento del proceso de duelo es la aceptación, en donde, si se elaboró un buen acompañamiento a través de un proceso psicoterapéutico, la persona sale adelante, acepta y aprende a vivir con esa pérdida. La diferencia entre resignación y aceptación es precisamente el manejo de la actitud ante la vida y el tiempo que se le dedicó a elaborar la pérdida. No es lo mismo “hacerse el fuerte” y decir “aquí no pasó nada” que asumir la pérdida/separación y comenzar a sanar. Un duelo no trabajado a tiempo trae repercusiones a la larga, en donde se creía que ya se había resuelto pero los fantasmas del pasado atosigan al sujeto hasta que logran ser escuchados.

 

Carlos Arturo Moreno De la Rosa

Lic. En Psicología por la UANL

Maestría en Psicoterapia

Diplomado en Tanatología por la Universidad Iberoamericana-Campus Monterrey

Catedrático universitario Universidad Vizcaya de las Américas – Campus Monclova

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La Conquista de la Felicidad

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

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La felicidad del hombre tiene por nombre “yo quiero”
Federico Nietzsche

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Dicen que la felicidad está a la vuelta de la esquina ¿en qué consiste la felicidad?

Muchos prominentes psicólogos, psiquiatras, psicoanalistas, filósofos, teólogos y músicos de rock and roll tienen su propia versión sobre la conquista de la felicidad.

Recuerdo haber escuchado que la felicidad se encontraba comiendo un puñado de almendras o de nueces, otros afirmaban que comiendo chocolate. Sigmund Freud nos dijo que evitáramos hasta cierto punto la represión y viviéramos a plenitud nuestra sexualidad, consejo que en la posmodernidad se ha llevado al extremo al tal punto de que varios psicólogos afirman lo contrario, un poco de represión no nos caería mal. Erich Fromm afirmaría que ahora lo que está reprimido no es la sexualidad, sino el amor, el compromiso con el otro, el construir. Bertrand Russell afirmaba que la felicidad se tiene que conquistar, que no solamente se busca y que no solamente se da; se tiene que conquistar.

¿Por qué la gente vive con problemas? Epicteto afirmaba que  los hechos o la realidad no tiene nada que ver con el malestar del hombre, que es más bien la percepción de la realidad lo que le fastidia la existencia al ser humano. La felicidad como cuestión de percepción, cuestión de actitud, cuestión de hábitos.

Para poder vivir de acuerdo a las normas que rigen la convivencia de la sociedad es necesario hacer solamente una cosa, pero esa sola cosa debe tener tres características. El ser humano, de acuerdo a la época en la que estamos viviendo (la posmodernidad) debe encontrar una actividad que le apasione, pero esa actividad que le apasiona debe ser socialmente aceptada y además debe percibir alguna utilidad.

El ser humano debe tener muy en claro qué es lo que le apasiona en esta vida, como por ejemplo ser bombero, artista, profesor, médico, vendedor de algo o músico de rock and roll, encontrar eso que te apasiona, pero eso que te apasiona debe estar socialmente bien aceptado y que le paguen por ello ya que por ejemplo algún lector despistado podría aseverar que lo que le apasiona sería por ejemplo ver la televisión, estaría cumpliendo solamente con el primer requisito que sería encontrar algo que le apasiona, pero faltarían los otros dos requisitos, que es lo socialmente aceptado y el pago por la actividad; ver la televisión gran parte del día no está socialmente bien visto y no creo que alguien pague para que te dediques a ver la televisión, claro, hay sus excepciones como por ejemplo el trabajo que tiene Álvaro Cueva. O también otro despistado lector diría “a mi me apasiona estar todo el día en Twitter”, estaría cumpliendo con el primer axioma, encontrar una pasión, pero estar tuitenado todo el día no es bien visto y a muy pocos les pagan por eso. Otro diría “a mi me gustaría tener sexo todo el día”; estaría cumpliendo con la primera regla, haría lo que le apasiona, estaría cumpliendo con la tercer característica que es el pago por ello pero no estaría cumpliendo con el segundo punto que es hacer una “actividad socialmente aceptada”.

Es por eso que aquí usted va a encontrar el secreto de la felicidad: la felicidad consiste en tomar suficiente agua durante el día (dependiendo del peso y estatura de la persona), hacer ejercicio y no cenar.  Creo que eso ya lo había dicho Spiderman, palabras más, palabras menos.

En eso radica la felicidad, en lo básico, haciendo estas tres cosas (tomar agua, ejercicio y no cenar) sería el principio de la conquista de la felicidad, claro, después llevar a cabo las tres reglas básicas de la elección de vida (hacer lo que me plazca, que sea socialmente aceptado y que perciba dinero por ello) y por último hacerle caso a Epicteto: “Lo que te fastidia en la vida no son los hechos, si no la percepción de ellos”. Por lo tanto, como dijeran muchos colegas psicólogos: “La felicidad se resume a esto: Todo es cuestión de actitud”.

Twitter: CarlosLector

El ser humano, un poquito más evolucionado que un orangután.

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

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“Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros”
Groucho Marx

Habrá que replantearnos el lugar del ser humano, su ser-en-el-mundo. Últimamente se ha venido  sobrestimando la posición existencial de lo humano. Para explicarnos muchas de las conductas del hombre como tal, deberíamos partir de una premisa lógica, básica y simple: somos unas bestias y como tales deberíamos partir de ese principio. “U-uu a-a” (léase como onomatopeya del chimpancé).

Continuamente llegan a preguntarme madres de familia angustiadas el por qué  sus hijos no hacen caso, pues déjeme decirles señoras que sus hijos no hacen caso y no harán caso y nunca harán caso; me gustaría decirles que deberán aprender a vivir con ello. O simplemente cuando me preguntan: “oiga psicólogo, mi hijo se porta mal, ¿qué le digo para que ya no se porte mal?” Pues dígale que se porte bien, alcanzo a decir solamente para mis adentros, al puro estilo de la Navaja de Occam, y cobrar por ello quinientos pesos, que al cabo ese es el juego que los adultos jugamos; el paciente que deposita en su psicoterapeuta toda la fe de su cambio, ya que es el “Sujeto que se Supone que Sabe”.

También es muy común el caso de las señoras que se quejan de su marido: “Señora, -le digo, o pienso decirle, – tiene de dos sopas, o lo deja y con ello deja de quejarse o se queda con él pero también debe de dejar de quejarse ya que usted está decidiendo quedarse con él”, osea uno no entiende a esas señoras que por todo se quejan, tan sencillo es mandar a su macho a chingar a su madre, pero no, allí están quejándose de la amarga existencia.

El ser humano es un animal y como tal habrá que tratarlo, a los niños se les condiciona para que sean funcionales en una sociedad determinada, entonces ¿por qué existen los problemas? Uno no se explica las aberraciones que a diario salen en el periódico como por ejemplo la muchacha que mató a su mamá o el padre de familia que tortura a su hija o la mujer que asesina a su pareja. O una de dos, o estos casos confirman lo que aquí comento, en el sentido de que son unas bestias que no fueron cabalmente socializados o simplemente no alcanzan a ver el lugar existencial que ocupan en el mundo.

Habrá que cambiar de filosofía, habrá que desmitificar esa concepción metafísica que se tiene de lo humano, habrá que des-angelizar a la bestia, hay que reconocer al hombre tal cual es; somos unas bestias, somos un poco más evolucionados que cualquier orangután, pero allí está en detalle, somos solo “un poco más evolucionados” la cuestión radica en eso precisamente, en el “un poco”.

Imagino un orangután manejando, o un orangután educando a sus hijos, un orangután cortejando a su pareja. Seres humanos jugando a que ya no son bestias, a que ya no son orangutanes, a que ya no se comunican por medio de fugaces sonidos guturales y que se han inventado todo un vocabulario complejo para designar a las cosas y sus significados.

Eso es lo que somos, unas bestias jugando a ser sujetos sociales, jugamos a vivir bajo una ética sin sustento, jugamos a perpetuar la civilización cuando en realidad somos unas simples bestias jugando un juego perverso, un juego de disfraces, un juego en donde gana el que tenga la mejor máscara, el que sea mejor “persona”, (persona, del griego máscara).

Se hacen muchos intentos por parte del Estado a través de sus instituciones para poder “controlar a la bestia” para que el juego de la “Civilización” continúe. Sabemos que la Civilización es una farsa y como tal hay que preservarla, primero lo hizo la religión, luego el humanismo, luego el laicismo y su escala de valores, luego la ciencia nos prometió que nos salvaría, pero a estas alturas la Sociedad se está resquebrajando, la Sociedad se está yendo al traste, en pocas palabras la Sociedad está “valiendo madres”; las instituciones que antes daban sustento a cualquier cultura ahora se tambalean; la Iglesia, la Educación, la impartición de Justicia, la Familia, el matrimonio, todo se está restructurando, y para que se re-estructure es necesario desvalijarla, tumbarla, derruirla y volver a construir.

¿Y qué con esto? Nada, no propongo una teoría, no propongo una solución, mucho menos un cambio utópico, simplemente describo lo que pasa, lo que acontece, la “naturaleza artificial” de la que somos parte; Nietzsche dijo “Humano, demasiado humano”, ahora diría “Bestias, demasiado bestias”.

 CarlosLector


La filosofía de Kim Kardashian

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

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Kim Kardashian es una activista social. Lejos está su vida de lo que el común de los mortales piensa; la “socialité” está muy lejos del concepto que se tiene de ella,  de que es una diva sin propósito, que carece de “concienciación” o que vive una vida baladí. Kim no tiene nada que ver con Paris Hilton.

Kim Kardashian va en contra del sistema en turno, ha denunciado con su propia vida la hipocresía en la que se sustenta nuestra civilización. Ha desenmascarado el mito del matrimonio. Sabemos que en la actualidad la monogamia no está respondiendo las expectativas de la sociedad posmoderna, antes se practicaba una “poligamia encubierta” en donde el hombre-macho saciaba sus deseos carnales con sus amantes y la mujer sumisa y obcecada obedecía hasta el final aquél apotegma: “hasta que la muerte los separe”. Kim Kardashian hace una broma de ese contrato social, se casa y se divorcia después de 72 días. Les dio una cátedra a las feministas, propone una nueva manera de relacionarse con el otro, desdeña lo que muchos han intentado derruir, ella en un tronar de dedos, sin tesis doctoral alguna, Kim ha logrado ser un parte-aguas en el estudio del matrimonio en tiempos de la posmodernidad.

Otra de sus propuestas como Activista Social que es, fue el performance que la hizo mundialmente conocida, recordamos que hace apenas unos cuantos años llevó a cabo un performance en donde se le ve haciendo el amor libremente. El mensaje que nos dio la filósofa y activista social es que el sentido de la vida es el amor, como diría Teresa de Calcuta “ama hasta que te duela” y en el video hay escenas en donde vemos que el amor si le dolió a Kim, pero todo en aras de su propósito, llevar su mensaje de amor hasta el último rincón del mundo. Además nos da un ejemplo de civilidad, un ejemplo de tolerancia, de integración y de inclusión, rompe los prejuicios, asume la globalización y da un mensaje a la sociedad de no discriminar a los afroamericanos.

Dentro de su propuesta y filosofía que va en contra de lo establecido, Kim Kardashian va en contra de la moda, se opone a la estética en turno, decide con su cuerpo manifestarse en contra de las agencias de modelaje que hacen que sus modelos recurran a la anorexia para ser estimada. Kim Kardashian por su parte recupera las culturas ancestrales, nos invita a reconocer la idea de belleza que se encuentra troquelada en nuestro inconsciente a través de la evolución filogenética.

Recientemente Kim, continuando con su propuesta de activismo social, denuncia enérgicamente la idea del materialismo, del consumismo; en su programa, un reality show (Keeping Up With the Kardashians) en donde pone de manifiesto su desapego hacia las cosas materiales, nos exhorta a no depender de las cosas, se le ve constantemente haciendo donaciones a tiendas que al parecer más delante van y donan ese dinero en obras de caridad, contrata servicios para que la economía circule normalmente. En fin, Kim Kardashian, lejos de ser una socialité como muchas otras, Kim es una activista social preocupada y ocupada por hacer de este mundo un mundo más humano, con amor, con tolerancia, con respeto, con desapego a lo material. Aunque últimamente,  cada vez que la veo, se me hace gorda…   Larga vida Kim!

@CarlosLector

 

Infancia es Destino

 
 
En uno de cada tres hogares Existe maltrato
CNDH

 

Lo hijos son el sentido de la vida, los hijos son dadores de felicidad, si le preguntas a una señora cuál ha sido el día más feliz de su vida te dirá sin pensarlo que cuando dio a luz a su primogénito, cuando lo vio en sus brazos.

Los recuerdos más bonitos de la infancia se remontarán al momento de la primer sonrisa, o cómo olvidar el reflejo de prensión, o cuando aprendió a gatear, cuando aprendió a aplaudir, cuando dio sus primeros pasos, o cuando comenzó a decir “papá” o “mamá”.

¿En qué momento se perdió la magia? ¿en qué momento se esfumó el encanto? ¿en qué momento dejaron de ser aliado para convertirse en enemigos? ¿cuándo se rompió esa simbiosis? ¿cuándo el papá o la mamá deciden socializar a la bestia? ¿en qué momento optan los papás reprimir el “Ello” de su hijo para que surja el “Yo” y dejarle el terreno preparado para la instauración del “Superyó”? o en otras palabras ¿en qué momento se cortan las alas del infante y lo convierten en un engranaje más de la sociedad?

Según las estadísticas ocho de cada diez niños sufren maltrato infantil ya sea psicológico físico o sexual.

La sociedad en su intento por reparar los daños cometidos a sus ciudadanos más vulnerables les ha inventado unos días de festejo, es así que tenemos el día del niño, el día de la madre, el día de la mujer, el día del abuelo por mencionar solo algunos.

¿Qué hay detrás de esos festejos? En psicoanálisis conocemos un término que se denomina “reparación”, en donde el sujeto que ha dañado al otro (llámese pareja, hijo, madre etc.) intenta “reparar” o “resarcir” el daño, es decir el motor que guía la conducta altruista es el sentimiento de culpa.

Tenemos pues la culpa como el motor que guía la conducta humana, para entender un poco mejor lo aquí esbozado pondré un ejemplo: llega el señor  -que por lo regular es muy parco en sus expresiones- con un ramo de rosas, así nomás porque sí, abraza y llena de besos a su esposa (cuando antes ni la volteaba a ver).

¿Qué hay detrás de un regalo? Un sentimiento de culpa, las mujeres muy entendidas en el asunto ya lo han sospechado, cuando el marido llega con un presente (rosas, chocolates, dinero…) lo primero que la mujer piensa es: “! ¿Y este que trae?!”  “¿y ahora que mosco le picó?”

Se acerca el día del niño, los papás preparan los regalos, los juguetes, lo sacan a pasear para compensarle los golpes, las vejaciones, al “Rey del Hogar”, o también podemos comprobar lo aquí escrito yendo un domingo a cualquier parque; allí se ven los papás todos desvelados, por haber llegado en estado inconveniente al hogar a las cinco de la mañana, pero eso sí, al hijo hay que cumplirle.

Es inevitable la doble moral de la sociedad en turno, es el eterno ensayo reiterado, es la “compulsión a la repetición”, la puesta en escena de la obra magistral “El extraño caso del Dr. Jeckill y Mr Hyde”. ¿Se puede hacer algo? la respuesta es muy ambigua, cada quien puede hacer bien su trabajo como padre de familia, educarlos bajo la pedagogía del amor, si todos hiciéramos lo que nos incumbe otra sociedad tendríamos, pero ¿qué es lo que tenemos?

El resquebrajamiento que estamos viviendo en la actualidad tiene su génesis allí, precisamente en la familia. Lo que estamos viviendo (narcotráfico, violaciones, pederastas, secuestros) todos son perpetrados por miembros  que alguna ves compartieron el espacio y el tiempo con algo denominado familia. La familia como núcleo de la sociedad. Es ahí en el Hogar, ese lugar sacrosanto en donde se dan los mejores festejos, en donde se reúne toda la familia extensa a festejar las mejores reuniones, los más exquisitos aquelarres en honor al niño, al abuelo, a la madre, a la mujer… es en la familia en donde se engendra tanto el remedio como el veneno, el paliativo o el ántrax y el cianuro, lo que pudre o lo que alivia a la Sociedad…

psicologocarlosmoreno@gmail.com

http://www.facebook.com/psicologocarlosmoreno

@CarlosMorenoMx

El efecto del ataque de tiburón

Mucho se ha hablado sobre el hombre salvaje y su lugar privilegiado en la conquista de la felicidad, estadísticas nos confirman lo que sospechábamos: el que más sabe, el que más conoce es el que más se va arruinando su propia existencia; “Parece que a los sabios les está llegando el momento de la angustia” dijo Jaques Lacan, o dicen que dijo Borges: “He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer… no he sido feliz”, o cuando Vicente Fox fue a un pueblito y le preguntó a una señora que qué opinaba de su mandato y la señora le respondió “no pues no se leer”, a lo que nuestro querido ex – presidente, (el arquetipo del hombre bragado) le contestó: “pues que bien, está mejor, así va a ser más feliz”.

El conocimiento nos da la infelicidad. ¿Qué pasa con el individuo que por un chequeo de rutina le diagnostican un padecimiento? cuando no sabía que lo padecía su existencia era de lo más normal, pero un día se le ocurrió realizarse un chequeo médico de rutina, le diagnosticaron cáncer y al momento de saberlo, de conocerlo, se deprimió.

O ¿qué pasa en los matrimonios enraizados en el posmodernismo?, sabemos que antiguamente la mujer permitía al hombre departir con sus amigos hasta altas horas del día siguiente y ella ni se enteraba de lo que hacía o simplemente fingía amnesia y la vida seguía su derrotero, pero qué vemos ahora, la mujer ha apostado por un rol más activo dentro del matrimonio, le da permiso de salir a su marido pero no se queda contenta con eso, hurga en su celular, en su cartera, le hace llamadas, entra a su facebook, hasta que se entera de que su pareja le está siendo infiel. Sabemos que eso de la infidelidad no es nuevo, a lo largo de los tiempos ha existido, tal vez con otras epifanías, pero la diferencia es que ahora la mujer sabe, la mujer conoce y por eso la ruptura en le matrimonio. Una vez más, el conocer nos fastidia la vida.

¿Qué fenómeno sustenta lo que aquí asevero? Leyendo el libro “Freakonomics” escrito al alimón por Steven D. Levitt y Stephen J. Dubner, me entero de un fenómeno que los medios de comunicación se han encargado de compartir a la sociedad, este fenómeno casi siempre escatológico  lo podemos aplicar a cualquier acontecimiento que si lo vemos desde el punto de vista que aquí comento tendrá su razón y su justificación, me estoy refiriendo a lo que en los pasillos de cualquier medio o escuela de comunicación se conoce como el “efecto del ataque de tiburón”.

¿En qué consiste el efecto del ataque del tiburón? El libro lo define afirmando lo siguiente: “Los ataques de tiburones permanecen más o menos constantes, pero el temor a éstos aumenta drásticamente cuando los medios de comunicación deciden informar acerca de ellos”.

Así que antes de querer saber algo o conocer “algo” acerca de “algo” es mejor pensarlo dos veces, no nos vaya ese conocimiento a amargar la existencia, mejor sigamos distrayendo nuestras conciencias y rindamos tributo al dios Baco, con un aquelarre, una guarapeta o ya de perdis conectarnos al televisor y ver programas que lo anestesian a uno, salirnos de la realidad aunque sea por un momento, ya que la realidad, según la conocemos, no está como para adentrarnos en ella, eso dejémoselo a los políticos, con sus caras de seriedad, o a los intelectuales con sus diatribas, eufemismos, exégesis y hermenéuticas,  yo mejor me voy a ver el programa de “Muévete”, a ver si con tanto confeti me distraigo de esa “epistemología como antítesis del eudemonismo”, o lo que es lo mismo, el conocimiento te fastidia la existencia.

Psicología del divorcio

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“Uno debería estar siempre enamorado,
por eso jamás deberíamos casarnos”.
Oscar Wilde 

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(El presenta artículo es de valioso interés para las personas que dentro de poco quieran casarse, o para los recién casados, o para los matrimonios que han perdido la brújula o para los solteros que no saben si casarse o no casarse).

¿Por qué se divorcian los que se divorcian? O tendríamos que sugerir más bien la siguiente pregunta: ¿por qué se sigue casando la gente?  a pesar de lo que vemos en los matrimonios tanto de famosos como de gente mortal, no aprendemos la lección, queremos experimentar de todo aunque eso nos haga daño, qué diría Albert Bandura y su hipótesis sobre el Aprendizaje Vicario (aprendizaje por imitación) y hablo del matrimonio tanto civil como religioso, algo pasa en ese contrato, todos sabemos de muchos casos en donde la pareja vivía en unión libre por muchos años y eran una pareja feliz, pero deciden casarse y ¡oh sorpresa! después de la luna de miel saben que algo no anda funcionando y piensan en la opción del divorcio. Esto nos lleva a la pregunta inicial: ¿por qué se divorcia los que se divorcian?

Una respuesta a bote-pronto la encuentro en la sabiduría humorística de Groucho Marx: “El Matrimonio es la principal causa de Divorcio”.

Existen razones de peso por las cuales una pareja decide terminar el compromiso matrimonial: el dinero, la infidelidad, la  “incompatibilidad de caracteres” o “la quiero mucho pero no puedo vivir con ella”.

Abordemos la cuestión del divorcio desde una perspectiva poco estudiada, una idea que me parece muy interesante proviene directamente de la Metafísica, esta hipótesis nos indica que “El demonio habita en una parte del techo del Hogar”, me explico: un hombre y una mujer, se conocen, inician el flirteo, el coqueteo, él se le declara, son novios; allí los vemos, la pareja ideal, acurrucados, él siendo todo para ella y ella siendo todo para él, comprenden muy bien a Einstein y Lacan sobre sus postulados a cerca del tiempo y su esencia relativa. Los amorosos callan, como dijera Jaime Sabines.

Pero… ¿qué es lo que pasa? él le propone matrimonio, ella acepta y allí es cuando surge el origen del Malestar en la Cultura, llegan a la Iglesia o al Registro Civil, cada quien dice su reparto, cumplen con el rito amatorio, se van de Luna de Miel, pero cuando regresan… llegan a casa y ¡oh desdicha! comienzan los roces, los disgustos, las desilusiones, el sujeto idealizado se ha convertido en un ser de carne y hueso, con sus defectos, con sus manías, sus vicios y demás; y se preguntan ¿pero por qué, si todo iba bien? ¿en qué fallamos? es pues aquí en donde entra la hipótesis metafísica de la que les hablo, el Diablo habita en el techo de la casa, “los problemas comenzaron cuando comenzamos a vivir bajo el mismo  techo”…

Y es que los nuevos matrimonios no se han enterado de ciertas cosas:

Los nuevos matrimonios fueron educados bajo la premisa de los psicólogos que mal-aconsejaban: “Los problemas se solucionan con comunicación” ¡oh error garrafal! De hecho la comunicación es la que ha dado al traste con gran parte de los matrimonios de nuestra época, para ejemplificar, trascribo unas líneas del célebre psicoterapeuta Paul Watzlawick, erudito en el tema de la Comunicación Humana:

«¿Ha llegado?» El marido, a pesar de no tener la menor idea de qué se trataba, contestó: «Sí.» Ella siguió inquiriendo: «¿Y dónde lo has metido?» Él respondió: «Con los otros.» Por primera vez en su vida matrimonial pudo trabajar horas enteras sin ser molestado.

Sabemos que las dificultades en la relación de pareja son por la comunicación, y aquí está la estadística que nunca falla: “el 90% de las discusiones se origina no por lo que se dice si no por el cómo se dice”. Alfred Adler decía que el ser humano pasa la mayor parte de su vida intentando convencer al otro de que él y nadie más qué él tiene la razón.

Un dato muy importante para que el matrimonio funcione es el concepto de “obediencia” y su contrario la “desobediencia”. La cosa en sí es muy clara: si un miembro de la familia sugiere hacer o no hacer algo, el miembro complementario tiene, debe o hará el intento por seguir las instrucciones, como por ejemplo: tener el celular siempre prendido, no chatear, no salirse con sus amigos o amigas, dejar la ropa sucia en la lavandería, tirar la basura, cosas tan insignificantes que si se procurara obedecer la petición del cónyuge, del ser amado, el matrimonio tendría otros derroteros, pero ¿qué es lo que vemos? pareciera que se vive una eterna competencia; no hacen equipo, andan malhumorados, casi ni se hablan. No ha quedado gran cosa de aquel amor que se profesaban, lo que antes los unía ahora se ha esfumado, y llegan al extremo de transformar el amor en odio, “durmiendo con el enemigo”, todo por no saber negociar o simplemente llamémoslo por no obedecer. Recordemos que la desgracia humana comenzó con eso, con la desobediencia de un Adán y una Eva.

Una manera de sobrevivir al matrimonio y a la familia posmoderna es verlo como lo que es: un “Deporte extremo” con todo lo que conlleva, no puedes distraerte ni un instante porque ya los hijos se están golpeando, o por un error al pronunciar un adjetivo y tu mujer cree que estás insinuando algo, o te pones guapa y ya tu marido cree que andas coqueteando con otro, es por eso que vivir en una familia posmoderna se ha convertido en un deporte extremo, no hay tregua, no hay descanso; desde las seis de la mañana hasta las once, doce o una de la madrugada del otro día; pero no hay que perder de vista la parte buena del deporte extremo: hace que te sientas vivo, lo disfrutas y al día siguiente quieres más. Así es la familia, al final del día los ves allí dormidos, todos unos angelitos, soñando en ser ellos spider-man, o ellas Blanca Nieves.