Resumen de la entrevista de Loret a Kalimba

La entrevista duró aproximadamente 26 minutos, pero se puede resumir en el siguiente diálogo:

Loret: Oye Kalimba qué paso?

Kalimba: ¿qué pasó de qué?

Loret: tú sabes… ¿la violaste?

Kalimba ¿eh?

Loret: Si hombre, que si la violaste

Kalimba: No agredí, he participado en dos campañas contra la violencia.

Loret: Bueno, cuéntame, tuviste relaciones sexuales

Kalimba: ¿eh?

Loret: ¿estuviste con ella a solas?

Kalimba: No

Loret: ah! entonces lo hiciste frente a la demás gente!

Kalimba: ¿eh? (comienza el tic en el ojo)

Loret: Oye ya en serio ¿tuviste relaciones sexuales con ellas?

Kalimba: No, yo solo cojo discos vinilos.

Loret: entonces ¿no tuviste relaciones sexuales?

Kalimba: ¿eh?

Loret: Si hombre, relaciones sexuales, echar pata, rechinar el catre, empiernarte…

Kalimba: ¿eh?

Loret: (ya más excitado) Si Kalimba, que si lo hiciste bien duro, acá, bien machín, salvaje, que si fornicaste, ¿la sedujiste?, ¿hubo faje?, ¿petting?, ¿chequeo de aceite? ¿ bullying?,  ¿parafilias?, ¿voyerismo?, ¿sadomasoquismo?, (Loret ya bufando) ¿Hubo caricias mutuas?, ¿le cantaste al oído? ¿tocaron el cielo?, ¿hubo orgasmos?, ¿quién llegó primero?,… ¿cogieron? ¿Se masturbaron mutuamente?

Kalimba: Bueno, es que yo solo cojo vinilos…

Loret: ok, Kalimba, última oportunidad: Tuviste relaciones sexuales?… (Loret tocándose la entrepierna…)

-Silencio-…

Gracias Kalimba…

Fin de la entrevista.

 

 

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El Monstruo de la sotana

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“Cuando se drogaba
era como un buey ungido”.
Alejandro Espinosa
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El único pecado del Cura Marcial Maciel fue haber sido pederasta, quitándole ese aberrante defecto su vida fue íntegra, coherente, hasta cierto punto envidiable, todo un icono de los valores de la posmodernidad.

Alejandro Espinosa, ex integrante de la secta denominada “Legionarios de Cristo” fundada precisamente por el “Diablo de Cotija” (Marcial Maciel), escribió un libro, lo llamó “El Legionario” en donde describe el cúmulo de virtudes que poseía el Sr. Marcial Maciel.

Maciel de joven fue expulsado de un seminario en donde estudiaba para ser Sacerdote Diocesano, al parecer ya mostraba sus dotes pedófilos, su mente privilegiada no descansó, se apoyó en un tío muy influyente que lo ayudó y a los 25 años fundó la Secta que hoy conocemos como “Legionarios de Cristo”, un mal más que exporta este País tan vilipendiado al que pertenecemos, a esta raza cósmica-cómica-mexicana.

¿Cuáles son esos valores que tanto se admiran en Marcial Maciel? Dice el autor del libro que “Él no tenía ni religión ni fe, no creía en el dogma católico, no creía en Dios, no tenía límites en sus vicios”.

Lo fascinante del espectáculo grotesco perpetrado por el Sr. Maciel es el juego draconiano con el cual mentía a sus seguidores; adolescentes, jóvenes, empresarios pero sobre todo mujeres de buena fe, se reía en lo más recóndito de su alcoba.

Insisto en que su error fue haber quebrantado el máximo tabú de la sociedad, el meterse con pre-púberes, eso fue su maldición, porque si no fuera por eso, ahorita mismo estaría en el altar de los hedonistas posmodernos, sería el Homero Simpson encarnado, y para muestra una referencia más del autor del libro “El Legionario”: “Maciel tenía la facilidad para conseguir dinero sin trabajar, porque la pasión de su vida fue el pedir dinero, solo después del sexo y el poder”.

Dinero, Sexo y Poder, tres conceptos muy valorados por nuestra sociedad actual. Dinero, Sexo y Poder. Recientemente el Papa en turno repudió los valores actuales de la posmodernidad y mencionó precisamente estas tres palabras (Dinero, Sexo y Poder) como los tres factores más comunes que alejan de Dios.

Así que por lo que satanicemos a Maciel sea por su único pecado, el ser pederasta, ya que lo otro (Dinero, Sexo, Poder) son los tres deseos más encumbrados de cualquier mortal, ¿qué no a diario vemos gente que compra su cachito de la lotería con el deseo mismo de Maciel “conseguir dinero sin trabajar”. ¿Qué no a diario vemos en las noches, en los antros, en las discotecas, en el periódico u hoy mismo a Sergio Sarmiento escribir diatribas contra la monogamia? ¿Qué no vemos a los políticos decir mentira tras mentira, no una vez, ni dos ni tres sino infinidad de veces tratando de persuadir al elector, tratando de cubrir sus yerros, tratando construir una realidad meramente psicótica?

Criticar al Sr. Maciel por su vida es criticar nuestra propia vida y nuestros propios deseos inconscientes, vemos la viga en el ojo ajeno, lo que no aceptamos en nuestro corazón lo criticamos en la conducta de los demás.

Que haya sido pederasta es repudiable, lo demás no.

@CarlosMorenoMx

Edwin Valero: Crónica de una muerte anunciada

Pégale
Antes de que él te pegue a ti
si no le pegas ahora
también el te puede pegar
y está tirando a matar,
tirando a matar.
Alex Lora
 

El venezolano Edwin Valero, campeón mundial  de boxeo, platica con su mujer en una habitación de un hotel, platican, dialogan, discuten, se agreden, la agrede, la golpea, saca un arma punzo-penetrante, tres veces la penetra, tres veces la apuñala, la primera por coraje, la segunda por despecho, la tercer por placer; la mata. Sale corriendo, llorando, va a la recepción, confiesa el homicidio, lo encarcelan. Allí encerrado, se quita su pantalón deportivo y termina con su trágica existencia. Se suicida.

Edwin Valero ganaba sus peleas por nocaut, subía al ring y sus ojos lo decían todo, sus rivales solo porque ya habían firmado el contrato si no se bajaban del ring, era el meritito demonio, su mirada no era humana,  si podía allí mismo los mataba, los asesinaba. Golpeaba a sus rivales como si golpeara su propia vida, tiraba golpe tras golpe, puñetazo tras puñetazo, intentando sacudirse los fantasmas que lo asediaban.

Su vida dio un giro drástico el 5 de febrero de 2001, tuvo un grave accidente, iba manejando una motocicleta, por supuesto no llevaba casco. Se fracturó el cráneo; ya nada volvió a ser igual, tomaba alcohol y consumía drogas para mitigar ese fuerte dolor. Su conducta de por sí era antisocial con el accidente cobró más fuerza, si antes se reprimía y solo insultaba a sus más allegados, después de ese accidente vendría lo peor.

Un día discutió con su madre y con su hermana, para las dos tuvo, las golpeó. Con su esposa tuvo otro altercado y también salió con la peor parte, su abogada lo libró aduciendo que la esposa (hoy occisa) había caído de la escalera.

Edwin Valero fue internado, su locura no conocía límites, estaba en una clínica de rehabilitación, más bien necesitaba ingresar a un Centro de Salud Mental, su cerebro no estaba preparado para socializar, solo para agredir, para golpear, y encontró en el boxeo una justificación, se dio cuenta que su agresión era socialmente bien vista, era socialmente aceptado, una bola de gente aplaudiendo un acto de barbarie, el boxeo en donde a los psicópatas se les reconoce, se les aplaude, se les paga, se les quiere, se les idolatra, se les ama.

¿El boxeo hace personas psicópatas o las personas psicópatas eligen el boxeo? ¿todos los boxeadores son agresivos dentro y fuera del cuadrilátero?  ¿se pudo evitar ese desenlace tan surrealista de Edwin y su esposa? Un episodio más dentro de la fatídica historia humana, una anécdota más de la “Insoportable levedad del ser”, un capítulo más de esta antología titulada: “Crónica de una muerte anunciada”.

@CarlosMorenoMx