El síntoma es un chiste

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

“El sueño se vuelve chistoso

porque tiene bloqueado el camino más directo e inmediato

para la expresión de sus pensamientos:

se ve forzado a ser chistoso”

(S. Freud en La interpretación de los sueños, AE IV, p. 304)

El síntoma hace del ser humano una caricatura. El síntoma por definición es un mal chiste; es contar una cosa con otra cosa. El síntoma es un intento de hablar de algo, pero como no se puede hablar de eso (un trauma, un deseo, un enojo, un conflicto, etc.,) el inconsciente hace de las suyas y fragua todo un plan para escabullirse hacia la consciencia. El síntoma (depresión, exceso en alcohol y tabaco, anorexia, bulimia, fobias, estrés, angustia, etc.,) es un “acto fallido” y por lo tanto un acto logrado en el sentido en que el inconsciente encuentra esa manifestación como válvula de escape.

El síntoma aparece en la vida del ser humano arrojándolo al absurdo. El síntoma es un mal chiste en donde uno siempre es el protagonista. El inconsciente es un hacker, es un trolleador, un niño sin malicia que goza haciendo travesuras con el fin de ser tomado en cuenta.

La cura psicoanalítica opera allí donde la medicina fracasa. El paciente ha recorrido ya varios consultorios de médicos y ninguno encuentra el origen orgánico del malestar del paciente. “Ha de ser psicológico” le dicen y le recetan una visita al psicoanalista.

El ser humano es un conjunto de variables culturales, sociales, educativas, familiares, individuales, singulares, bioquímicas, psicológicas, espirituales, cognitivas, etc. Para poder comprender el sufrimiento de la persona es necesario interrogar cada aspecto de su vida, de su historia de vida, de lo que él está consciente, de lo que sabe, pero también y más importante es el abordaje que se lleva a cabo en lo latente, en lo que no está en el discurso manifiesto, en el motivo oculto desde donde empuja e insiste su inconsciente.

Muchas de las veces el malestar que aqueja al ser humano sólo se entiende como una re-edición de un malestar anterior. Es decir, la queja que cuenta la esposa contra su marido no es más que una queja de años atrás, muchos años atrás, desde la infancia, sólo que ahora transfiere en su marido el malestar del allá y el entonces que nunca pudo expresar al destinatario correcto. Es por eso que el síntoma aparece como un mal chiste, un humor muy absurdo en donde el ser humano sufre por algo de lo que no da cuenta pero a la vez en eso encuentra regocijo. ¿Por qué? precisamente porque ese síntoma le conecta con su más tierna infancia, es la única manera en la que puede hacer conexión con su pasado, un pasado perdido, ominoso al cual no puede acceder a través de la simbolización y se conforma con actuarlo constantemente.

El malestar en el ser humano proviene de asumir el discurso del Otro, de apropiarse algo que no le pertenece. El cuerpo es una metáfora del conflicto psicológico que habita a la persona. El síntoma es un chiste que se impregna en el cuerpo del ser humano como un tatuaje que cumple la función de no recordar algún suceso traumático de la más tierna infancia, que se presenta una y otra y otra vez, obedeciendo a esa compulsión a la repetición que mantiene maniatado al ser humano sin poder andar ese laberinto llamado deseo.

La propuesta del psicoanálisis es un acompañamiento a través de la experiencia analítica en donde se intenta que el ser humano encuentre oros caminos de expresión menos tortuosos. Que “mi ser hable” para dejar atrás una vida “miserable”.

Contacto: psiclogocarlosmoreno@gmail.com

 

 

 

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