El lado oscuro de las redes sociales

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

 

“De vez en cuando, la comedia se convierte en horror y acaba en relatos, seguramente bastante verídicos, cuyo humor macabro sobrepasa el de cualquier imagen surrealista.”

(Hannah Arendt “Eichmann en Jerusalén. Un estudio acerca de la banalidad del mal” p. 35)

Cuando recibí la invitación por parte de una conductora de un programa radiofónico para participar en el foro sobre el lado oscuro de las redes sociales no quedé muy convencido con el título, de bote pronto no me parecía estar de acuerdo con ese “lado oscuro” de las redes sociales ya que mi experiencia en las redes sociales ha sido todo lo contrario: he visto “la luz” en las redes sociales, en Facebook por ejemplo puedo estar en contacto con colegas psicólogos y psicoanalistas o en Twitter y sus trolls que afirman: “no te tomes demasiado en serio lo que sucede en Twitter”, recuerdo que en mi juventud decíamos lo mismo de la vida: “No te tomes tan en serio la vida que nunca saldrás vivo de ella”.

Más tarde en la noche, después de haber recibido la invitación, y dándole vueltas al asunto encontré un punto de convergencia con el título del foro que aquí nos convoca y mi postura desde el psicoanálisis.

Partamos de la premisa freudiana: todos tenemos una pulsión de muerte, es decir, todo ser humano ha heredado a lo largo de la filogenética y de la ontogenética esa pulsión de muerte, esa agresividad que en su momento nos ayudó a sobrevivir, pero en la actualidad se ha convertido en algo que está de más.

La pulsión de muerte, el destruir, el matar quizá ya no se lleva a cabo por medio de un acto real, ahora, con la evolución de las especies, esa “pulsión de muerte” se desplaza hacia lo imaginario y es allí en donde las redes sociales son propicias para el desahogo de esa pulsión de muerte del ser humano que se esconde detrás del anonimato, que desata las más “bajas pasiones” y convierte al fraile en bestia, al joven estudiante en un secuestrador o al padre de familia en un voyerista.

El lado oscuro de las redes sociales viene a desenmascarar lo que por mucho tiempo se consideró las buenas costumbres.

Las redes sociales como síntoma de la enfermedad de la civilización actual, claro, con esto no quiero satanizar a las redes sociales, como dije al principio, pero el uso que se le da por parte de algún sector de la población para llevar a cabo atrocidades no es más que un síntoma de algo que se está echando a perder, algo putrefacto; muchos dicen que es por la falta de valores, otros dicen que todo esto se vino al traste con la llegada del reggaetón, pero una cosa sí nos debe quedar claro, el uso de las redes sociales vino a desenmascarar una sociedad que se tambaleaba en su jerarquía axiológica, una civilización que hace cien años declaró la muerte de Dios y a partir de allí todo estaría permitido, llegamos a la era de posmodernidad en donde todo vale, todo está permitido, cualquier discurso es válido.

También se podría hablar sobre “El lado oscuro de las redes sociales” en lo que está sucediendo en el núcleo familiar, específicamente en las relaciones de pareja, en ese vínculo afectivo. Hay casos en donde el marido deja la computadora y su esposa bien intencionada está limpiando la mesa, por descuido empuja el ratón y la pantalla se ilumina, a ella le llama la atención un foquito rojo en los mensajes, lo abre y comienza la discusión.

Otro lado oscuro de las redes sociales, específicamente en Facebook y lo digo desde la escucha dentro del consultorio psicoterapéutico, es ese maleficio que invade en las parejas. Es muy frecuente que el amor entre las parejas se vea afectado por un “inbox”, por un comentario mal interpretado o por un “like” que a la postre desencadena discusiones interminables.

¿Existe el lado oscuro de las redes sociales? La respuesta estaría encaminada a reconocer la pulsión de muerte que nos constituye y que encuentra un desahogo tras el anonimato. Las redes sociales como un cultivo propicio para desatar las pasiones más bajas que constituyen la condición humana. Cosas buenas propician las redes sociales, pero no hay que estar siempre “con los ojos bien cerrados” a lo que acontece a nuestro alrededor. Nada es bueno, nada es malo, todo depende del cristal con que se mire y añadiría con el grado de “civilización” que una cultura pueda otorgar a sus agremiados.

Contacto: psicologocarlosmoreno@gmail.com

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s