La función paterna

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

¿Qué es lo que sucede cuando un padre o madre de familia decide trasgredir la norma y sus hijos son testigos de dicho acto? Analicemos la fenomenología del acto de trasgresión por parte de los padres partiendo del caso de una familia tradicional, es decir, una familia constituida por un padre, una madre y los hijos; estoy consciente de que existen otros tipos de familias pero para ejemplificar lo que ahora expongo me permito delimitar el universo a una familia tradicional.

Supongamos como ejemplo de trasgresión el acto en donde uno de los cónyuges decide romper el pacto de fidelidad en la monogamia, o dedicarse al hurto, ser un político perverso, o más aún, trasgredir las normas establecidas por la Ley.

 Detengámonos un momento en ese ejemplo real, de la vida cotidiana, de la consulta cotidiana, cuando el hijo se da cuenta de que en su casa el encargado de imponer las reglas, las normas, la moral, la conciencia y en cierta manera la ética, se encarga a su vez de transgredirlas. El padre de familia que actúa con semejante actitud, es decir, no es coherente con su decir y su hacer causará en el hijo una ruptura en su jerarquía de reglas y normas de urbanidad, en su compromiso con su pareja y en su diario vivir.

Sabemos que el padre de familia tradicional es el que en los últimos años se ha encargado de “criar” al hijo bajo reglas, normas, leyes etc. y omito voluntariamente a la madre porque si de entrada digo que es la madre la que se encarga de las reglas es que hay ausencia de la función del padre, pero para este caso supongamos que sí hay tal, (recordemos que el caso que aquí se comenta se instaura en una “familia tradicional”).

Enfoquémonos en un acontecimiento por el cual la pareja acude a psicoterapia. Por lo regular solicitan la consulta para intentar reanudar el matrimonio, sin embargo, hay una cuestión de peso que se ha dejado de soslayo: ¿qué se puede esperar de un hijo que se da cuenta de que su padre o su madre ha decidido romper el vínculo pactado? El hijo va a crecer con una consciencia laxa; en su diálogo interno siempre habrá lugar para: “si mi padre lo hizo y era el que me decía que no lo hiciera, qué más da que yo también lo haga”. Se instaura un Superyó débil. El hijo que vio que su padre trasgredió las normas sociales en turno va a tener más permisividad en sus conductas que aquél hijo que vive bajo el yugo de un padre (instauración del Superyó) que fue coherente hasta el último minuto de su existencia, en donde la operación de la “castración simbólica” se instauró a la letra.

¿Qué repercusiones puede haber cuando un hijo da cuenta de que el padre trasgrede la ley? Quizá podríamos ser testigos de una sociedad en donde la ley ya no se respeta, en donde los pactos contraídos no implican gran cosa, vemos en la sociedad cada vez más jóvenes y adolescentes que trasgreden la norma quizá porque viven con el ejemplo en su propia casa. Se les hace fácil acceder a la trasgresión como el paso lógico dentro de un camino ilógico; si él lo hizo yo también lo haré. Hay escuela en el hogar.

Ser padre o madre implica dejar un legado cultural a los hijos. Quizá el malestar en la cultura lo tendríamos que buscar precisamente en la dinámica que sucede dentro de las familias, esas reglas no establecidas o cuando sí se ha establecido el primero en violentarlas son los mismos padres de familia. La función del padre implica un compromiso. No hay que perder de vista que el matrimonio es un acto que conlleva la pérdida de individualidad para ganar en un “nosotros”. O como bien dijera Lacan en El Seminario IV: “Todo matrimonio lleva con él la castración”.

Contacto: psicologocarlosmoreno@gmail.com

 

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2 pensamientos en “La función paterna

  1. Hola Carlos,
    El artículo me hizo pensar por no estar y estar a la vez de acuerdo. Creo que lo que quieres decir es que la cuestión no está necesariamente en la ruptura en sí del lazo matrimonial o de pareja, sino en la ambigüedad del mensaje. Un lego podría pensar que no se puede divorciar de por vida en pos de que el hijo tenga un súperyo más fuerte. Sin embargo uno demasiado fuerte también puede producir un sufrimiento muy obsesivo o psicótico (recordemos a Schreber y sus dioses que lo persiguen). La problemática que parece haber, o al menos que yo veo, es cuando los mensajes se pueden desdecir fácilmente, los mismos que parecían forjados a fuego. En el momento que aquello irrompible se rompe, como bien comentas, la norma se rompe y el sujeto entra en la situación perversa que la ley puede o no ser. Ahora sí el sujeto es más sincero consigo mismo y tiene una relación más amena entre su consciente e inconsciente (lo que defino como alguien auténtico), puede igualmente poner leyes, algunas que mutan, otras con excepciones, otras sin excepción y poder respetarlas. Quizás la cuestión radica también en cuando las normas o leyes que se dictan no son las propias, sino la de ideales externos que “dice” que cumplirá pero que no tienen que ver con él.
    Recordé un relató que me hizo alguien sobre un trabajo: Era un grupo de personas y una jefa. La misma tenía un discurso muy perverso ya que decía una cosa y hacía lo contrario. Específicamente lo que a ella le convenía, ya sea por miedo, inseguridad o incomodidad. Nadie se le ocurría robar ya que era toda gente común y joven que no tenían eso en la cabeza. Sin embargo la propia jefa cuando había un faltante de caja les robaba de las propinas para rellenar el faltante. Cuando eso correspondía a la empresa ya que no les pagaban un plus por dicho acto. Tanto lo hizo que luego los empleados terminaron haciendo lo mismo pero para llenar el mismo sobre que ella vaciaba.

    Saludos!

    • Saludos Sergio, agradezco tu comentario. Efectivamente intentaba decir una cosa y quizá se entendió otra; retomo algo de lo que escribes en el comentario para poder continuar con el diálogo: “Era un grupo de personas y una jefa. La misma tenía un discurso muy perverso ya que decía una cosa y hacía lo contrario.” Precisamente me refiero a es “discurso perverso” que en el caso que comentas pertenece a la jefa, acá en el texto que comento ese discurso perverso quizá pertenece a otra “jefa” o “jefe”, es decir, al padre o madre. Ese “decir una cosa y hacer lo contrario”, ese doble mensaje. Quizá lo que está en juego es “nadie puede traicionar el deseo inconsciente de una madre”, la responsabilidad de la función paterna, o la “instancia paternal” como la denominó Freud en “En torno de una cosmovisión”. Un análisis a tiempo puede promover lo que atinadamente comentas: “una relación más amena entre su consciente e inconsciente”.
      Gracias por tu esclarecedor comentario. Una abrazo.
      Carlos Moreno.

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