Psicoanálisis y educación

Escribe: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

¿Qué hacer cuando los padres de familia aceptan que han fracasado en la educación de sus hijos? ¿Qué implica educar? ¿qué implica guiar? Educar, guiar, controlar, moldear, etc., son términos que se remiten a un común denominador: el amor. Lo que realmente están diciendo los padres de familia cuando dicen que ni ellos pueden con la conducta de sus hijos, con la disciplina, con los límites y reglas, con proponer una estructura, realmente están aceptando su imposibilidad de amar. ¿Qué hacer? Esa es la pregunta que ronda constantemente en las instituciones educativas, por su parte los maestros se encuentran ante la realidad del abandono familiar; hijos arrojados al mundo, viviendo la angustia propia y la angustia de sus padres de no saber qué hacer ante los acontecimientos que confrontan constantemente su lugar en el mundo.

            El conflicto del docente de educación básica es un conflicto que se ha venido incrementando. En el siglo pasado la profesión docente tenía que ver más con una vocación que con un oficio. La opción de ser maestro se fue convirtiendo en un trabajo seguro, bien remunerado y con un lugar socialmente encumbrado. Con el paso del tiempo la educación básica en México estuvo bajo discusión con el fin de mejorar los niveles educativos, aunado a la petición que hace la OCDE y la caída de la maestra Elba Esther Gordillo; el docente se sintió desamparado, además la actual reforma educativa en el sexenio de Enrique Peña Nieto que en su primer etapa vino a remover la angustia del docente ante tanta desinformación.

            Educar, gobernar y psicoanalizar son los tres acontecimientos imposibles según Sigmund Freud. La educación en México se ha convertido en un trabajo impuesto, en donde el deseo ha quedado fuera de las aulas, aunado a las situaciones emocionales que atraviesan el proceso de enseñanza aprendizaje.

            ¿Qué es lo que sucede en la actualidad en la educación en México? El docente se enfrenta ante la demanda de sus directivos, así como la exigencia de las estadísticas que requiere el sistema. Tal parece que la educación se resume a números, resultados, competencias, olvidándose de que dentro del aula hay un encuentro entre seres humanos.

            La prioridad del docente era que sus alumnos tuvieran acceso a la escritura y a la lectura así como el manejo del pensamiento matemático. En tiempos actuales el desafío se ha convertido en otra cosa, la problemática emocional ha jugado un papel importante dentro de las instituciones educativas, tanto por parte de los alumnos como por parte de los docentes. Los maestros se enfrentan a realidades que los rebasan como lo es la desestructuración familiar en la que sus alumnos se desenvuelven, eso hace que el docente recurra a los especialistas de la salud mental. Problemas de disciplina, falta de atención, hiperactividad, violencia, faltas de respeto, etc., y lo más lamentable es que el docente se encuentra muchas de las veces sólo ante ese desafío. Eso repercute en el factor emocional del docente, hay cada vez más casos de docentes que presentan problemas de inestabilidad emocional, estrés, ansiedad, depresión, ocasionando el consumo de medicamentos con la intención de recuperar el equilibrio.

            La propuesta psicoanalítica hoy en día tiene muchas cosas que aportar, principalmente la escucha que sucede en ese lugar, en el dispositivo analítico, en donde el paciente se permite decir todo lo que le angustia. Muchas de las veces el profesionista ha decidido hacer algo con eso que le viene complicando la vida y es cuando comienza a escuchar qué es eso que más le lastima; ese síntoma que aparece por el desgaste que implica la labor docente no es más que un detonante de algo que estaba allí y no se había tomado en cuenta.

            ¿El psicoanálisis es la panacea? No precisamente, pero ayuda a re-pensar el lugar en el que se está. Tanto el docente como el padre de familia pueden hacer algo ante ese “grito desesperado” que representa el “alumno problema”. El alumno es un síntoma del malestar en el que vivimos, la atención al alumno implica una colaboración tanto de los padres de familia como del docente, sobre todo la intervención tiene que estar dirigida hacia los fenómenos inconscientes que están detrás de esa problemática, ya que es con ese discurso “no sabido”, con lo no tangible, con lo que no se ve, eso es lo que está incomodando la existencia.

Esto no es cuestión de voluntad, de razón, de esfuerzos, hay algo más allá que trasciende, eso es lo que se tiene que escuchar en el consultorio, y ya una vez abordado, poder intentar comprender al alumno (al hijo) con otra escucha, con una visión diferente.

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