Manifestaciones del inconsciente

 

¿Cómo saber qué es lo que tenemos en nuestro inconsciente? y más importante aún: ¿para qué nos podría servir saber qué es lo que tenemos en nuestro inconsciente?

Sigmund Freud al intentar comprender ese rostro oculto de nuestro ser denominado “inconsciente” se dio cuenta de que se manifestaba a través de los sueños, específicamente a través de la interpretación de los sueños, “la vía regia para acceder al inconsciente”, el sueño como la realización de un deseo inconsciente y que tiene mucho que ver con nuestra infancia. Es a través del sueño que se nos revelan nuestros deseos más arcaicos, nuestra condición humana, de lo que estamos hechos, de pulsión de vida y también pulsión de muerte.

Otra de las vías de acceso para saber por dónde anda nuestro inconsciente es el chiste; Freud escribió todo un texto para analizar cómo es que el inconsciente se manifiesta a través del chiste, de la genialidad, de la curiosidad. Es a través del chiste como podemos expresar lo que muchas veces intentamos decir pero decidimos callar, lo decimos a través del chiste “que al cabo es un chiste”, lo mismo sucede en el sueño, nos atrevemos a decir lo soñado “que al cabo es un sueño y no tiene nada que ver con nuestra vida real”, sin embargo, el chiste y el sueño revelan mucho de nuestra propia vida y específicamente de nuestro deseo.

Otra manera de manifestarse nuestro inconsciente es a través del “lapsus lingüe” en donde decimos una cosa por otra; en donde comúnmente se dice “me traicionó el inconsciente”, por ejemplo al decir “vete a morir” cuando se quería decir vete a dormir, o “ya no aguanto a mi madre” cuando se quería decir no aguanto a mi esposa, o “es que yo cedí” cuando en realidad se quería decir yo decidí, y así muchos otros ejemplos en donde el inconsciente hace de las suyas y utiliza el lenguaje como vía para salir a la luz.

El inconsciente está estructurado como un lenguaje, diría Lacan. Con el tiempo nos damos cuenta de que en realidad el consciente es quien está constantemente traicionando al inconsciente, ya que en el inconsciente está la verdad y constantemente se le intenta reprimir, que no salga a la luz porque lastima.

Otra de las vías para acceder al inconsciente es la asociación libre, en donde el paciente (analizante) sigue la regla básica fundamental de todo análisis: diga todo cuanto pase por su cabeza, toda ocurrencia, por más disparatada o incoherente. Pensar en voz alta. Hablar sin filtros, sin censura. Es por eso que en psicoanálisis se le denomina “analizante” y no paciente, ya que es él mismo quien se hará responsable de su propia cura y no esperar “pacientemente” la solución de parte de su psicoanalista.

Por último, tenemos el caso de los “actos fallidos”, en donde el ser humano comete un acto que va en contra de su voluntad, como por ejemplo un olvido, un accidente, extraviar o perder algo. En estos casos del acto fallido imaginemos el diálogo interno de nuestro inconsciente: “así que quieres mucho eso eh, sería una lástima que lo perdieras” o este otro: “mira qué conveniente es que olvidaras esa fecha tan “importante para ti”… por lo tanto, ese “acto fallido” se ha convertido certeramente en acto logrado, es decir, el inconsciente ha logrado su cometido.

Las manifestaciones del inconsciente. ¿Por qué entonces es importante saber qué tenemos en nuestro inconsciente? Porque allí está nuestro verdadero deseo, allí se encuentra nuestra verdad.

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