Marco Fabián y Alberto Medina

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa

 

En el inconsciente está la verdad, y la verdad nos hará libres.
Carlos Gustavo Jung

Resulta catastrófico lo que hicieron Marco Fabián y Alberto Medina, independientemente del clima social enrarecido en el que estamos viviendo. Se tuvieron que haber reprimido, no cabe duda que la adrenalina hace imaginar cosas (estupideces) que después obligan al ser humano arrepentirse, pero lo hecho, hecho está.

El verdadero deseo ya lo expresaron, desearon manifestar la emoción del gol por medio de un ademán socialmente mal visto. Ahora quieren que se retracten, que se arrepientan de lo que hicieron, que eso que hicieron fue “sin querer queriendo”. Vienen las sanciones, vienen las disculpas, vienen los regaños; Vergara quiere que no quede en eso, quiere que trascienda, que hagan una labor social. ¿Quién les va a creer? Por más actos altruistas que hagan esa imagen ha quedado troquelada en el inconsciente colectivo, por más actos filantrópicos que lleven a cabo ellos ya manifestaron lo que traen acarreando en su inconsciente. Lo que venga después será parte de ese doble discurso, de esa doble moral que define a la “naturaleza” humana.

Ellos ya manifestaron su deseo inconsciente, lo que venga será mera fantochería, lo que hagan después de esto será un acto artificial (como casi todo en esta vida). Lo que hagan después de esto nadie se lo va a creer, no hay arrepentimiento, manifestaron lo que sienten, se sienten sicarios futboleros.

Así sucede con la vida cotidiana del humano, lo que traemos guardado, reprimido en el inconsciente tiende a salir a flote, ya sea por medio de un síntoma, un acto fallido, un sueño, un lapsus linguae, un acting out como el que hicieron Marco Fabián y Alberto Medina. En el inconsciente está la verdad, decía Carlos Gustavo Jung. Las cosas que nos lastiman no las queremos ver y las guardamos en lo más recóndito del inconsciente, “allí te quedas, de allí ya no sales”, pero oh sorpresa, esos recuerdo, esos fantasmas, esos enterrados no fueron enterrados muertos, los enterramos vivos y con el paso de los años reclaman su lugar, y con mayor vehemencia.

A un niño se le pasa, a un niño se le puede exculpar, pero a un grandote, bueno, un sujeto que corre detrás de la pelota y le dan un buen billete, eso ya no se puede remediar, el niño manifiesta tal cual su verdadero deseo, pero llega un momento en su vida que tiene que reprimir sus deseos, deseo a la madre y muerte al padre, incesto y parricidio, y de allí se desencadenarán los posteriores actos de Eros y Tánatos. No hay más. Lo demás es mero invento de la civilización, llámese desplazamiento, llámese sublimación o trasformación en lo contrario.

La historia se presenta dos veces, primero como tragedia, después como comedia.

Escrito por: Carlos Arturo Moreno De la Rosa ( @CarlosLector )

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5 pensamientos en “Marco Fabián y Alberto Medina

  1. Perfectos tarados que viven en un México ajeno al de los mexicanos que padecen las desgracias sociales y de inseguridad. Un cuadro escénico para NO OLVIDAR por más que fuera “sin querer queriendo”.

    Es asunto fue planeado con toda la conciencia posible. Nada de escudarse en la frase del genial Chavo del 8…Lástima de la palyera histórica del rebaño que no merec cubrir la piel de éstos sicarios del futbol..

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