Ser Profesor en tiempos del posmodernismo

 

“A las plantas las endereza el cultivo, a los hombres la educación”
J.J. Rousseau

 

¿Qué pasa hoy en día con el magisterio? ¿Qué pasa hoy en día por la mente de los profesores? ¿Cómo es un día “normal” en la vida de un docente?

Antiguamente ser profesor implicaba más que elegir una profesión, era considerada una “vocación”, un llamado para educar a los hijos de la Nación.

Ser profesor tenía una connotación sublime, estoica, arquetípica de los valores de la Ilustración. Ser profesor demandaba coherencia. Ser profesor exigía una lucha sin tregua contra la estulticia. Ser profesor no era un oficio, ahora así se ve, antes se elegía esa carrera por motivos altruistas, nobles, filantrópicos, ahora vemos con desgano que escogen ser docente por los privilegios de los que nos beneficiamos.

¿Quién no recuerda la película de Cantinflas? “El Profe” (1971) en donde Mario Moreno hacía una apología de la esencia del profesor, en donde el educador, junto con el cura y el médico eran los símbolos de la comunidad.

Las cosas han cambiado y con ello el ser del profesor también, lo quiditativo permanece, pero más bien parece que nos hemos distraído por las cuestiones “accidentales”, por las cuestiones baladí, por cuestiones pasajeras. No hemos cumplido con el adagio, con la misión, con la encomienda encarnizada que hemos decidido asumir al entrar a las huestes del profesorado.

Se habla mucho en cursos y talleres, en diplomados y congresos sobre los planes y programas de estudio, sobre las competencias básicas del docente, sobre la constante profesionalización y actualización, sobre la incursión del profesor en Carrera Magisterial, todo esto está bien, pero más bien parecen justificaciones para no entrarle al toro por los cuerno, para dejar de soslayo el imperativo categórico de nuestra elección: nos hemos olvidado del amor a la vocación.

Ser profesor implica pasión por el ser humano, ser profesor implica servicio, somos unos servidores públicos, estamos en constante contacto con ellos, con nuestros alumnos y con los papás de ellos. Elegimos nuestra profesión sabiendo de antemano que no íbamos a lucrar, no nos haríamos millonarios, bueno, salvo sabidas excepciones que no es grato en estas líneas enunciar.

La otra cara de la moneda está presente, es cierto que para que el profesor consiga los que se espera de él es necesario ponderar unos incentivos un poco más vistosos, como dije líneas arriba, no se intenta lucrar o ser millonario pero sí poder vivir una existencia digna, y con el sueldo base del profesorado no se puede estructurar una vida simplemente llevadera. Como lo dijo el Dalai Lama en su reciente visita a México, es necesario que al profesor se le reconozca su lugar, su papel en la construcción de la sociedad, y qué mejor que motivándolo por medio de incentivos, claro, sería también una exigencia que a mayor incentivo mayores obligaciones, y que el docente que no esté dando los resultados esperados pues con su permiso pero la Nación requiere de docentes cualificados.

Uno no puede dar lo que no tiene, será quizá tal vez por eso que no podemos hacer nuestra praxis con amor. Nos faltó amor, nos falta amor y nos seguirá faltando. La carencia como modus vivendi, la carencia como vacío existencial. La carencia como epifenómeno actualizado y concretizado de aquella rola de Panteón Rococó.

Un poquito de amor piden los alumnos, sus ojos los delatan, desean sentirse importantes, como cualquier mortal. Desean ser tomados en cuenta, como seres individuales, con potencialidades, con creatividad, con iniciativa, motivarlos, hacerles ver las cosas que hacen bien y no nada más ser vistos como un medio para llegar a un fin; como un medio que se transforma en un 50% redituable en el bolsillo del profesor. ¡Mírame, aquí estoy, frente a ti, soy persona, siento, pienso, me expreso, soy un ser humano, existo. ¿Me puedes dar un poco, aunque sea un poquito de tu atención?”

No está peleado el trato al ser humano con el poder incentivar la profesión del docente, urge un cambio en la educación en México, podemos comenzar con algo, yo no sé con qué, pero iniciemos ya con algo.

@CarlosDasein

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s