Mi ingreso a la Universidad Pedagógica Nacional

 

“Después de tanto tiempo y tanta tempestad
Seguimos para siempre este camino largo, largo
por donde tú vas, por donde tú vas”
Canto Nuevo

 

Cuando escogí estudiar la Licenciatura en Psicología, allá en la Ciudad de Monterrey, en la Facultad de Psicología de la UANL, mi hermano me preguntó que a qué le tiraba cuando fuera grande, cuando fuera adulto, cuando me llegara la responsabilidad que viene con el tiempo, yo creo intuyó que estudiar una carrera como la de “Psicología” pues no daría buenos dividendos, no es como una ingeniería o ser médico o Licenciado en Administración de Empresas, o algo así.  Le respondí que me gustaría seguir estudiando, que al terminar la Licenciatura en Psicología buscaría la manera de estudiar la licenciatura en Filosofía, y luego la licenciatura en Derecho, y luego estudiar algo relacionado con la Educación y así, seguir estudiando ya sea maestría o doctorado hasta cumplir los cuarenta años y ya a esa edad ponerme a trabajar, a ser productivo en la sociedad.

Recuerdo cuando tenía 18 años, mi padre me preguntó qué quería estudiar, le dije que quería estudiar para ser profesor, irme a estudiar a la Escuela Normal de Saltillo, o si no estudiar algo de comunicación o filosofía. Se dio la media vuelta y se fue.

Hoy, 15 años después, cumplo mi sueño, recién entré a estudiar la Licenciatura en Educación, en la Universidad Pedagógica Nacional.

Supe de la UPN cuando salía con mí ahora esposa, le decía “ahí viene la upeniana”. Me llamaba la atención el gusto por querer seguir estudiando, ese era mi sueño, estudiar y seguir estudiando, como una vez se lo dije a mi hermano. Me gustaba escuchar las clases que ella llevaba y sobre todo me agradaba cómo se expresaba del Dr. Juan José, un Doctor en Historia. Hoy tengo el gusto de conocerlo, he tenido dos clases con él y es un cúmulo de conocimientos, es un placer asistir a su cátedra; su discurso para muchos podría ser anacrónico; hoy en día no le llama la atención a los jóvenes hijos del posmodernismo, pero él no pierde la esperanza, siembra en terrenos pedregosos y no conforme con ello intenta hacer hablar a las mismísimas piedras.

Un detalle tendría que tener mi incursión en la Licenciatura en Educación en la UPN, el “negrito en el arroz” es que actualmente llevan el Plan de estudios del año de 1994. Recién he leído una lectura de las antologías y dice textualmente: “en un estudio reciente realizado en 1973”… eso da la sensación de regresar por medio de una máquina del tiempo al pasado, al allá y el entonces, abordar la Educación cuando todavía no sabíamos del enfoque basado en competencias, o como querer estudiar los vericuetos de la Iglesia partiendo de lo estipulado antes del Concilio Vaticano II. Pero eso no importa, el deseo se está cumpliendo, claro, no he de negar que existe también un motivo extra, ya que muchos sabemos que antes daban un bono económico y seguimos esperanzados en que también seamos beneficiados, pero sin temor a equivocarme podría decir que con el bono o sin el bono el deseo de estudiar en la UPN es mayor, estar escuchando esos personajes grandes dentro de la Educación en nuestra Ciudad, escuchar por ejemplo al poeta Amador Peña Chávez, o al Dr. Meza, que recién terminó su doctorado en la Facultad de Psicología de la UANL.

Estudiante de nuevo, vuelvo a las aulas, me falta poco para cumplir los cuarenta, mientras estudiaré la Licenciatura en Educación que deseé hace ya más de quince años.

 

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