Una pequeña propuesta educativa

Autor: Carlos Moreno

El Futuro en las manos by Adela Abós

 
“Nunca he permitido que la escuela entorpeciese mi educación.”
Mark Twain 

 

Hoy entré a un salón de clases porque la maestra tuvo que llevar a una alumna que se sentía mal, esto en un ejido cercano a San Buenaventura, Coahuila. Es una Escuela bi-docente en donde en una misma aula conviven alumnos de primero, segundo y de tercer grado, los de primer grado no pudieron entrar a la actividad pero los de segundo y tercero si; a los de primero les propuse que si no podían llevar a cabo las instrucciones de la actividad que íbamos a llevar a cabo (que tenía que ver con escribir) ellos podían dibujar. Comencé con el clásico “cuenta qué hiciste el fin de semana”, creo que solo por esa actividad vale la pena que sea lunes. Después se me ocurrió una actividad que ahora comento: consiste en seleccionar una oración de cinco palabras, de preferencia una cabeza de cualquier periódico y que el alumno logre conformarla correctamente, con semántica y sintaxis, por ejemplo decía la nota: “Sofía ya viene en camino” entonces yo dicto: “en, ya, Sofía, camino, viene”, y el asunto es que los alumnos tienen que ordenarla.

Fue una actividad en donde se involucraron y participaron todos, y cuando un alumno logró acomodar la oración correctamente se me ocurrió decirle “cooooooorrrrecto” acompañado de “ya llevas un gol”, eso les entusiasmó mas.

Lo que quiero comentar es una utopía, se que a lo mejor no se puede llevar a cabo, pero también se que la utopía sirve precisamente para eso, para caminar. Un aspecto importante en lo que líneas arriba comparto es que los alumnos participaron porque no conocían al “profe” en este caso yo, es decir, a todos no gusta la novedad, a todos nos gusta comenzar alguna actividad y qué mejor si esa actividad es desconocida. Podríamos estar utilizando aquello de “nadie es profeta en su tierra”.

Los alumnos participaron ante la novedad, la actividad pudo haber sido cualquiera, pero lo que les mantenía atentos era que había frente a ellos alguien diferente a su maestra que siempre ven. Por lo tanto la propuesta sería que los profesores estuvieran rotando constantemente para el beneficio de los alumnos, que se llevara a cabo los planes y programas y así los profesores sabrían con exactitud en qué se quedaron los chicos en la sesión pasada.

Recientemente platicando con el Dr. Juan José de la UPN unidad Monclova me comentaba algo parecido, que tenían un sistema en donde las clases las dictaba un catedrático especialista en la materia, así cada seminario era impartido por un docente especializado en el tema y los resultados en el alumno en cuanto a niveles de atención e interés fueron óptimos.

Suena atractivo, existe el paradigma que actualmente estamos llevando, pero ¿funciona?, sabemos que los infantes necesitan constantemente estar motivados, no caer en la rutina, requieren de actividades innovadoras, y más los alumnos hijos de la posmodernidad, que están más familiarizados con una computadora que con un libro.

@CarlosDasein

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