Sobre el Deporte


Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: La Voluntad.
Albert Einstein

 

Hubo un tiempo en mi existencia en que me preguntaba qué sentido tenía dedicar la propia vida a un deporte, criticaba a los deportistas que su única misión en la vida era entrenar, y si les iba bien salir en la televisión por que habían ganado una medalla de oro en alguna competencia, en alguna Olimpiada o en algún comercial anunciando no se qué producto. En esa etapa de mi vida solo pensaba en cosas del intelecto, por eso no se me hacía lógico que veintidós adultos corrieran detrás de un balón, y un ser humano, adulto como ellos, anduviera sancionándoles cada conducta, como si ellos no supieran diferenciar entre el bien y el mal.

Pero como todo en la vida, mi postura ante el deporte ha cambiado, o más bien ha regresado esa pasión por el deporte que tenía cuando era un escolar, cuando me la pasaba horas y horas jugando con un libro y una pelota de tenis pegándole a la pared, haciendo mi propio torneo internacional y obvio, en todos siempre ganaba México.

Y Ganó México. Qué gran satisfacción nos dieron esos chavos de la Sub-17, tanto aquella vez del grupo selecto de Giovanni y de Carlos Vela como el de ahora de Carlos Fierro, de Espericueta y de Gómez.

El deporte enaltece a la humanidad, hace que día con día el ser humano logre escalar peldaños que antes se veían imposibles de alcanzar, vibramos por ejemplo con los duelos de beisbol, con el clásico Sultanes contra Diablos, o con los juegos de la Sub-20 que ganaron en penales, sufrimos porque nos iban a dejar sin temporada de NFL por cuestiones de dinero, nos quedamos con la boca abierta al saber que la misma NFL ha adoptado medidas como eso de “antidoping en juegos” para detectar la hormona del crecimiento, o la actitud deplorable del Director Técnico de la selección de Colombia que golpeó a una señora al salir de una cantina.

Dentro de toda esta polémica desatada por cuestiones ajenas al estricto deporte per se, es meritorio señalar la actitud loable de un jugador de la NBA que menciona que si la Liga no arregla sus problemas (huelga) y si deciden no jugar la siguiente temporada, eso a él no le importa, él seguirá jugando: “Voy a jugar basquetbol este año, no se dónde, pero amo el deporte tanto que voy a jugar y lo vamos a resolver” (Dwyane Wade 2011).

Y es precisamente esto último lo que hay que rescatar, el amor al deporte, la garra con la que jugaron los chavos de la Selección Sub-17, la pasión con la que juegan mis vecinos la cascarita de futbol en la calle, las lágrimas derramadas al saberse victorioso, el deporte como emancipación, el deporte como antítesis de la enajenación, de la alienación. El Deporte como antídoto para la insoportable levedad del ser.

@CarlosDasein

 

 

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