Sobre la Discapacidad

“Somos tragedia, error y proyecto fallido.
Cáncer de Dios, nos ha llamado un blasfemo.
Serias erratas en el Gran Libro del Mundo.
Intrusos en lo que Ustedes creen normalidad.
Pero tenemos un papel en la vida:
darles la sensación de ser perfectos”.
(JEP)

 

El sujeto discapacitado sufre. Sufre por su condición física pero sufre más por la estigmatización. El mismo término “discapacidad” tantas veces mal interpretado. El término ha evolucionado, recuerdo cuando Alex Lora grabó una melodía a los “minusválidos”, hoy llamados eufemísticamente “discapacitados” o como quieren llamarlos en España: “sujetos con diversidad funcional”. La palabra crea la realidad.

Hay discapacidad motora, discapacidad sensorial y discapacidad cognitiva. Son sujetos tildados de “anormales” (Gofman). Lo normal es lo que está dentro de la campana de gauss, lo que está fuera es lo anormal. Ellos son los anormales. “Los fenómenos” (JEP).

El sujeto discapacitado, el otro, el raro, el curioso. Antiguamente ese ser despreciable y despreciado tenía dos finales; uno, el más cruel (y qué en esta vida no es cruel) esos sujetos eran abandonados a su suerte, porque los nómadas no podían avanzar. Eran simplemente abandonados, ahora, con la idea del capitalismo encontramos ciertas reminiscencias de ello. El otro final es más romántico y es en el cual quiero reparar.

Nuestros ancestros, cuando todavía se creía en Dios y demás menesteres, dentro de su pensamiento mítico-mágico-religioso, concebía al discapacitado como un ser con “facultades divinas”, eran considerados “protegidos de los dioses”. (referencia directa del libro “La integración educativa en el aula regular”).

Una de las cosas que se extraña de vivir en esa época en donde aún había lugar para Dios y las cuestiones metafísicas es precisamente eso, el lugar privilegiado que se les daba a las personas con alguna discapacidad, con alguna malformación. Pensar que tenían contacto directo con los dioses; eran respetados, eran considerados diferentes pero no por ser curiosos, raros, feos, sino por que poseían una característica que los hacía dignos merecedores del mensaje divino.

El discapacitado sufre doblemente, por su malestar y por la incomprensión de la sociedad; qué diferente sería retomar esa filosofía de nuestros ancestros y pensar aunque sea por un instante que ellos realmente encarnan algún ser celestial.

Me gusta imaginar que en una Sociedad Perfecta deberíamos tener un lugar especial para ellos, algo así como una isla, en donde tuvieran todo, en donde pudieran ser felices, en donde vivir sería un privilegio y no una manda, si ya de por sí vienen con una carga y nosotros todavía lo hacemos más insoportable, qué mejor que si ya trae un error genético pues darle lo mejor, mandarlo a esa isla con todo pagado, para que así, por lo menos, allá, lejos de nosotros los misántropos, él pueda ser feliz.

La realidad de los discapacitados es agobiante, Teletón, USAER, CAM y demás instituciones no se dan abasto, el trato no es el mejor, es una tarea pendiente que tenemos como sociedad. Insisto, deberíamos reconsiderar la propuesta, deberíamos volver a creen en Dios, y con ello deberíamos creer que ellos, los discapacitados, son seres mitad hombre, mitad dios; el trato sería diferente, ellos lo agradecerían.

@CarlosDasein

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