El Sentido de la Vida

Autor: Carlos Moreno

"Cabaret de 1950" by Carlos Orduña Barrera

En la sociedad se hace lo que se debe y no lo querido,
las consecuencias son estados de insatisfacción.
Jorge Munguía Espitia.

El hombre, el ser humano, existe por y para el sexo, para eso fue creado, para eso evolucionó, para sentir placer, para experimentar el placer, y es de todos sabido que el máximo placer se obtiene en el acto sexual;  pero como eso no está bien visto en sociedad o en nuestra cultura en específico pues nos ocupamos en otros menesteres, como la lucha por los derechos de los animales, marchas lésbico-gays, política, escribir, leer, trabajar, activismo, etc.

La vida no tiene sentido, uno vive para sí mismo, egoístamente, pensando en su bienestar, pero la vida nos hace una jugarreta, la vida misma nos estira las orejas y nos quita lo hedonista. La vida adquiere sentido en dos dimensiones: una, cuando a un mortal le nace una criatura, allí ya se chingó, si tiene “conciencia moral” ese sujeto hedonista, egoísta, pachanguero, lisonjero y trovador se convertirá en un padre de familia respetable, trabajador, coherente, educará a sus hijos para hacer de ellos unos buenos ciudadanos, bajo la pedagogía del amor. Eso en un escenario deseable, ya que si volteamos un poco a ver la realidad, los padres de familia de desentienden de sus hijos, no los soportan, no los toleran, no los quieren ver, los mandan a guarderías hasta las seis de la tarde, “allí entreténgamelo un ratito mientras yo me voy a vivir” (o a dormir, da igual), o ya en el peor de los casos los abandonan a su suerte, no les dan amor y ya vemos las consecuencias, pequeños sicarios en potencia, pequeños traficantes de droga, pequeños perversos, pequeños psicópatas en potencia. Sin amor ¿qué esperamos de esas criaturas? Actuarán como fueron tratados.

La segunda dimensión es cuando el sujeto se enfrenta a la muerte, y no una muerte abstracta, no a una muerte del “otro” ajeno, del minero, del hijo del poeta, del hijo o del hermano del activista, del vecino… me refiero a la muerte de un ser en concreto, un familiar cercano, es allí cuando la vida misma nos vuelve a increpar, a cuestionar nuestro ser-en-el-mundo, cuando un familiar muere, muere junto con él algo de nosotros.

Mientras el sujeto no ha experimentado ser padre comprometido con la existencia de sus hijos o no ha experimentado la muerte de un familiar amado, su vida carece de total sentido, y existe un grupo que por lo regular no se ha curtido estas dos grandes dimensiones, son los jóvenes hijos del posmodernismo, que en estos momentos están en las aulas de algún bachillerato o alguna Universidad, que dedican su efímera existencia en oblación al Dios Baco, que forman parte de orgías demenciales, que fuman, toman, se emborrachan, andan de parranda en parranda, sin medir las consecuencias, viven al día, viven el hoy, aman sin ver a quién.

¿Queda claro que la vida no tiene sentido? ¿Queda claro que la vida adquiere sentido cuando el sujeto se hace responsable de la existencia del otro o cuando muere el objeto del amor? Así que jóvenes, díganle a sus mamás que vengan a leer esto, vivan su vida carente de sentido hasta las últimas consecuencias, derrochen sus energías, desvélense, gocen, disfruten, amen, forniquen, lloren, sonrían, atásquense sabedores que un día, no muy lejano, la Vida misma le mandará llamar y en ese preciso momento dejarán de vivir una vida baladí para vivir una vida en plenitud.

Escrito por Carlos Arturo Moreno De la Rosa (Monclova, Coahuila. Mx)

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Un pensamiento en “El Sentido de la Vida

  1. Decidir si la vida (propia o ajena) tiene o no sentido, y por qué lo tiene o no, siempre será una cuestión filosófica más que práctica e incluso psicológica.

    Y no digamos subjetiva.

    Entre el nihilismo de quien piensa que no lo tiene y lo único que hace es “pasársela bien” a quién se aferra a que la vida sólo adquiere sentido si gira en torno a –algo– cualquier cosa que eso sea, me quedo con la idea que es totalmente subjetivo.

    Y eso es lo que me hace ruido en tu escrito, pensar en sólo esos dos ejes como rectores del sentido de la vida me parece que deja afuera miles de “sentidos en la vida” más: Dios (para quien cree en él), la seguridad finaciera, el placer, la búsqueda de la felicidad, etc.

    O llevado al extremo, habrá para quién la existencia pierda su sentido con la llegada de la paternindad o con la muerte de un ser querido.

    Subjetividad pura.

    Incluso la de este comentario.

    Saludos.

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