¿Me amarás aún después del 14 de febrero?

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana?
No es mucho ni es poco, es bastante.
Jaime Sabines.

Mucho se ha escrito sobre el “mal de amores”, es decir, cuando un hombre o una mujer no es correspondido en el amor. Deberíamos mejor pensar como aquél anciano que al final de su vida decidió unirse en matrimonio con una joven de la vida galante, todos le decían que ella lo hacía por su dinero, pero a él eso no le importaba, lo que él sabía y estaba seguro de ello era que él la amaba; eso le bastaba.

Hablar de amor en estos tiempos de la posmodernidad es hablar de un concepto muy distinto al que se referían nuestros padres o nuestros abuelos. Antes el enamorado declaraba el amor a su amada por medio de una melodía interpretada por alguna rondalla, algún trío musical, un poema o una rosa. Ahora el amor lo escuchamos al ritmo del reggaetón.

Los psicólogos, filósofos, teólogos y poetas que se encargan de estudiar los aspectos más profundos del amor, han llegado a la conclusión de que es precisamente el amor lo que da sentido a nuestra estancia en el planeta tierra; amar a Dios, a un hombre, a una mujer, amarse a uno mismo, amor a los hijos, amor a la vocación. Pero para continuar con la tradición del “amor romántico” que celebramos este catorce de febrero nos avocaremos al amor de pareja.

¿Qué sucede cuando un hombre y una mujer se ven a los ojos, sonríen, pactan verse, se acarician, se miman, se consienten, se enamoran, se besan y hacen el amor? Un hombre y una mujer eligen a su pareja en base al amor que sus padres fueron capaces de obsequiarles. Es decir, un hombre elige a su pareja buscando “inconscientemente” la manera en cómo fue amado por su madre, lo mismo sucede con la mujer, ella busca en los brazos de su amado el amor que su padre le profesaba. El noviazgo tiene la función de “probar” si es él o ella la persona con la que intentará pasar el resto de la existencia.

Así tenemos que un matrimonio se funda por el deseo de acompañarse, conocerse, amarse hasta la eternidad, pro-crear hijos, educarlos, hacer una familia etc.

¿Existe el amor?

Hasta ahora la humanidad da por un hecho la existencia del amor como la base de todo acto de creación, si no existiera eso que los humanos llamamos “Amor” la vida carecería de sentido, es lo que nos mantiene vivos, a la expectativa, por amor sacrificamos la vida misma, por amor subyugamos el placer propio por el bien de dos, tres, cinco o más, es por el amor que tantas y tantas canciones se han escrito, Jesucristo dio su vida por amor, nuestros padres y nuestros abuelos nos dejaron un legado del amor. Qué detalle más romántico que terminar la vida volteando hacia atrás y decir “valió la pena, he amado”.

Psicólogo Carlos Arturo Moreno De la Rosa

@CarlosLector

 

 

 

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